¿Consumismo o adicción a las compras?

¿Consumismo o adicción a las compras?

Redacción | Victoria Trabazo, psicóloga.

Estamos en una época donde las compras son protagonistas, acabamos de pasar el Black Friday y ya está aquí la Navidad. Regalos, ofertas o descuentos que no podemos dejar pasar son la excusa perfecta para “caer” en la tentación. Vivimos en una sociedad de consumo en la que se nos invita constantemente a tener lo último en ropa, tecnología… llegando a sentir en ocasiones que “necesitamos” comprar ese objeto. 

Tal es el aumento del consumo, que en los últimos años ha aumentado considerablemente la “adicción a las compras”. Ésta se caracteriza por ser una adicción no a una sustancia, sino al acto de comprar.

Normalmente, la persona que es adicta a las compras no suele reconocer su problema hasta que éste tiene unas consecuencias muy graves, ya que como en otras adicciones lo viven con mucha vergüenza. 

Bajo esta adicción se suelen esconder estados depresivos y de ansiedad, así como bajos niveles de autoestima. El problema se inicia cuando una persona encuentra gratificante el hecho de ir a comprar y empieza a utilizar esta actividad como única forma de encontrarse bien, o bien porque abandona otras actividades o bien porque llena un vacío. 

Así, la persona empiece a asociar el acto de comprar con una sensación de bienestar. A partir de entonces, se puede entrar en un círculo vicioso: en un momento de ansiedad o malestar siente el impulso de comprar y no puede resistirse; la persona compra algo y en ese momento siente una sensación de alivio y de bienestar que le sube el ánimo; posteriormente, al darse cuenta de que no ha podido evitar su impulso, que ha gastado un dinero que no debía gastar, y que lo ha gastado en algo inútil o que no necesita, aparece un fuerte sentimiento de culpa junto con una fuerte autocrítica. El malestar derivado de estos sentimientos negativos se hace insoportable y provocan que la persona busque la forma de sentirse bien. La persona vuelve a comprar por ser ésta una forma fácil, rápida y efectiva de sentir ese alivio y bienestar que en ese momento tanto necesita.

Al principio se justifica diciendo que era una oportunidad, que era un precio excepcional, que siempre viene bien para fondo de armario, pero en la adicción a las compras no es el objeto que se desea lo que lleva a la persona a comprar, sino que es el hecho de comprar, independientemente de lo que se compre, lo que se busca. Al final se puede llegar a acumular muchos objetos inútiles o ropa sin estrenar, llegando incluso a esconderla para que la gente a su alrededor no se dé cuenta de su problema.

Como en toda adicción, en los casos más graves, la persona puede acabar tendiendo serios problemas familiares, sociales y sobre todo económicos.

Para intentar controlar esta adicción, pueden ser útiles estos consejos: intentar hacer una lista de lo que se va a comprar, planificar el gasto para cada cosa, buscar otras alternativas de ocio y de “invertir” nuestro dinero, ser más crítico con la publicidad para no dejarnos engañar, no frecuentar lugares que inciten a las comprar como centros comerciales, posponer la compra de algo que se desea 2 ó 3 días para reflexionar sobre su necesidad, etc.

Si estos consejos resultan inútiles o muy difíciles de llevar a cabo, quizás el primer paso sea reconocer que se tiene un problema y pedir ayuda.