Una navidad diferente ¿Qué hacer para no caer en la tristeza y desilusión?

Se acercan las Navidades y aunque teníamos la esperanza de que por fin pudiésemos disfrutar de alguna fiesta este año, parece que el Coronavirus va a seguir siendo el protagonista. Limitaciones en las reuniones familiares, horario restringido…. Abuelos solos en sus casas o en las residencias… El panorama no es muy halagüeño, pero al igual que hemos hecho en los meses pasados, si tenemos un poco de paciencia, algo más de fuerza y cierta dosis de ilusión seguro que estas Navidades serán diferentes, y mucho, pero pueden ser igualmente unas Navidades felices.

Para que estas fiestas no nos llenen de tristeza y de más ansiedad aquí van algunos consejos:

  1. Es importante intentar no perder la tradición. La navidad no va a ser igual, pero eso no quiere decir que tenga que ser mala o un asco. Por eso, no dejemos de decorar la casa, ir a ver las luces de Navidad, mandar la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos, comprar y compartir Lotería, etc.
  2. Intentar buscar la unión de la familia, aunque no sea de forma presencial. Podemos organizar quedadas online para cantar villancicos, para el momento de abrir los regalos, etc.
  3. El menú es estas fechas suele ser una tradición así que podemos intentar compartir esas recetas de siempre en los grupos de familias y que, aunque se esté en la distancia todos puedan disfrutar de esos sabores familiares (aunque cada uno tenga su “toque”).
  4. Recuperar la tradición de mandar tarjetas navideñas en estos tiempos tan “digitales” también puede ser una opción.
  5. Estar pendientes de los “mayores” y sus necesidades. En estos meses son los que más han podido sufrir la soledad y la falta de contacto. Es necesario seguir manteniendo las medidas de seguridad para protegerlos, pero también es importante tener en cuenta sus necesidades afectivas.
  6. Este año ha sido un año difícil para todos, un tiempo para observarnos y aprender lo que realmente es importante. Hacer una reflexión acerca de lo vivido y compartirlo con la familia puede ayudar a reforzar vínculos.
  7. ¿Y qué tal si organizamos una caja de regalo con pequeños detalles familiares? Si no nos vamos a reunir, podemos intentar enviar a nuestros seres queridos algo “nuestro”, una caja con una foto familiar, con cartas escritas a mano, con dibujos de los más pequeños, incluso con esos dulces que siempre llevábamos a casa de los abuelos.

Por otro lado, no debemos olvidar a aquellos para los que esta Navidad será especialmente triste, las personas que hayan perdido a un ser querido. En estos casos debemos respetar cómo quieren pasar su duelo, si lo quieren pasar en soledad, con más recogimiento, acompañados… Que sientan que no están solos, pero respetando su dolor y su deseo o no de celebrar la Navidad.

Todavía tenemos por delante meses de incertidumbre y de dolor para muchos, ahora más que nunca nos damos cuenta de lo vulnerables que somos, pero en nuestra mano está hacer que estos difíciles momentos que estamos viviendo no nos afecten más de lo esperado. La Navidad puede ayudar a mantener el ánimo y sobre todo la esperanza. No dejemos que este maldito bicho nos arrebate la ilusión.