Jesús Moreno | Un esfuerzo final

Jesús Moreno | Un esfuerzo final

Hace un año comenzamos una dura batalla contra un virus que vino a modificar nuestras vidas. El paso del tiempo, las oscilaciones de las incidencias estacionales, las dificultades en la gestión, el cansancio y la costumbre han generado entre nosotros un cierto abandono que, aunque comprensible, no debería hacernos perder la perspectiva. Recibimos los datos sobre fallecidos o afectados con la distancia que siempre generan las cifras y con una cierta indiferencia que nos hace olvidar que detrás de cada víctima hay un drama familiar.

Aunque con dificultades, estamos inmersos ya en el proceso de vacunación colectiva. Para llegar a este punto, muchas personas, empresas, instituciones y organismos han trabajado muy duro para superar una situación compleja. No deberíamos perder la consciencia de todo lo que hemos perdido en un año de crisis sanitaria, económica y personal.

A diferencia de lo que hace un año ocurría, ahora caminamos hacia una certeza: las vacunas están funcionando y es solo cuestión de tiempo la consecución del objetivo de recuperar lo que antes era nuestra normalidad. Mientras tanto, hay una realidad que debería hacernos reflexionar: la incidencia en las últimas semanas ha crecido en nuestra ciudad, en Madrid y en Europa. Con todo lo pasado, con lo vivido en 13 meses de lucha continua, deberíamos ser conscientes de que, con un último esfuerzo, pronto estaremos en condiciones de rentabilizar los sacrificios personales realizados.

Es por ello por lo que os pido que tengamos la fortaleza de mantenernos firmes en el cumplimiento de las medidas de protección sanitaria. Sé que muchos de los cambios que se han producido en nuestras vidas han llegado para quedarse, pero también es cierto que siempre hemos sido capaces de superar las adversidades para convertirnos en algo mejor de lo que antes éramos.

Tenemos que recuperar los empleos perdidos, reabrir los negocios cerrados y consolidar las certezas que siempre nos han permitido planificar el futuro de nuestras vidas. Estoy seguro de que ese empeño común lo compartimos todos los que formamos parte de esta familia de tricantinos. Merece la pena, por tanto, tener en cuenta que la meta estará más cerca y el esfuerzo por alcanzarla será menor si tenemos la valentía de perseverar en la prudencia.

Tres Cantos ha sido siempre, y lo es hoy, una ciudad solidaria, inteligente y educada en el respeto. Por eso somos considerados un modelo. Somos la suma de cada uno de nosotros. Por ello, cada pequeña decisión forma parte del conjunto de todas las decisiones. Cada descenso en la incidencia de la pandemia, que lleva detrás vidas salvadas, será el resultado del esfuerzo de todos y cada uno de nosotros. ¿Hay algo más importante?

Si no perdemos de vista este objetivo, si somos capaces de meditar los pequeños actos cotidianos que han sido establecidos para evitar la propagación del coronavirus, pronto estaremos en condiciones de recuperar la alegría y la vitalidad que siempre nos han definido como ciudad y como vecinos. Será el éxito de todos ahora que la primavera nos anuncia de nuevo el triunfo de la vida.