Muchas son las veces que al acudir a la consulta y nos decís “Tengo ciática”, pero ¿Qué hay de cierto en ello?

El término ciática se refiere a un síntoma, no es una enfermedad en sí misma. Hablamos de un dolor insistente y agudo, que se irradia a lo largo o en una parte del trayecto de inervación del nervio ciático, cuyas raíces, provenientes del plexo lumbar y sacro, discurren por la parte inferior de la espalda, a través de las caderas y los glúteos, hacia abajo por parte posterior del muslo y hacia la pierna y el pie.

Este nervio controla tanto los músculos como la sensibilidad de las zonas que inerva ya que tiene tanto raíz sensitiva como motora.

La compresión o daño de este nervio, bien en su origen o a lo largo de su recorrido, es lo que produce el síntoma de ciática que puede ser dolor, entumecimiento u hormigueo, pérdida de fuerza.

Las lesiones o enfermedades más frecuentes que pueden provocar ciática son: una hernia discal, un estrechamiento del canal vertebral por donde discurren las raices nerviosas (estenosis), compresión del nervio por el músculo piramidal, un tumor, problemas viscerales…

Por eso, lo más importante a la hora de realizar un tratamiento es saber qué tenemos entre manos ¿Una ciática o una ciatalgia?

En la ciática real lo único que nos solucionará el dolor es conseguir liberar esa raíz nerviosa de la compresión que la atrapa de este modo, poco a poco se irá aliviando y recuperaremos nuestra normalidad. En nuestra cuenta de Instagram @motriz_fisioterapia encontraréis series de ejercicios que, realizados de forma suave y sin provocar dolor alguno, ayudan mucho a ir recuperando. Es un buen complemento para los ejercicios que cada uno, de forma personalizada, tenga que realizar para conseguir mantener la liberación del nervio.

Hay que tener cuidado en el diagnóstico porque muchas otras veces no existe una compresión de la raíz del nervio y se trata de una simple irritación del mismo ya que hay afectadas zonas adyacentes: articulaciones lumbares o sacroiliacas, ligamentos iliolumbares, sacrociáticos, sacroiliaco o musculatura glútea, piramidal. Estas son afectaciones que ocasionan una irritación y dolor muy parecidos pero su tratamiento y solución del es más fácil y rápido.

Averiguar el origen del dolor y tratarlo a tiempo es muy importante para evitar que se agrave el problema. Mediante las técnicas de Fisioterapia avanzada que utilizamos en Motriz estas lesiones tienen una recuperación más rápida y efectiva.

Puedes poner otros elementos de tu lado para calmar los síntomas. Cuidar la alimentación es uno de ellos. Hay que evitar consumir productos que aumenten la toxicidad y la inflamación tales como el alcohol, las grasas saturadas, el azúcar, las harinas refinadas o los productos precocinados. Hay alimentos, en cambio, que van a ayudarte a reducir la inflamación: la cúrcuma, las verduras verdes como espinacas o el brócoli. También el omega 3, 6 y 9 presentes en el pescado azul, el aceite de oliva virgen extra, y los cereales integrales así como en el denominado arroz salvaje, la quinoa, la avena, el ajo…

Hacer ejercicio, mantener fuerte nuestro CORE, dará estabilidad a esta zona, ya que, si sufrimos frecuentemente estas molestias, seguro que hay debilidad en los músculos que la estabilizan y así evitaremos recaídas.

Uno de los factores de riesgo para padecer estas molestias es el embarazo, donde los cambios a nivel posicional y de tono abdominal hacen que aparezca esa inestabilidad tan frecuente y que se puede evitar y solucionar con tratamiento de Fisioterapia y el ejercicio adecuado especializado.

No olvidéis que podéis consultarnos cualquier duda ya que estaremos encantados de poderos ayudar.