Supergeckos, uno de los antimosquitos naturales más primitivos

Supergeckos, uno de los antimosquitos naturales más primitivos

Redacción | Antonio Martín

Hoy vamos a hablar de los geckos, una de las familias de reptiles más primitivas de la península. Aunque más que conocidos por esto, lo son por sus capacidades de superhéroe: trepar por las paredes, camuflaje, visión nocturna… Quizá los conozcáis mejor por el nombre de salamanquesas. Aquí en Tres Cantos tenemos a la salamanquesa común (Tarentola mauritanica), aunque si veraneáis por la costa mediterránea veréis a la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus). La diferencia fundamental entre ambas radica en las almohadillas que les ayudan a trepar de esa forma tan única. La salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus) hace honor a su nombre, ya que tiene las almohadillas divididas (hemi = mitad, dactylys = dedo), además presenta uñas en todos sus dedos; la salamanquesa común tiene las almohadillas enteras y uñas únicamente en su tercer y cuarto dedo.

Ya hemos aclarado lo de trepar por las paredes, pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué algunos geckos tienen esos ojos tan peculiares? Lo primero que vemos es una pupila vertical con múltiples agujeros. Esta forma no es casualidad, la disposición de los agujeros y la poca superficie que ocupa una pupila vertical permite una expansión bestial en condiciones de poca luz, aumentando su área hasta 150 veces, frente a 16 en humanos, por lo que entra mucha más luz al ojo. Además, está capacidad de cambio de área pupilar otorga una adaptabilidad espectacular a variaciones en la intensidad de luz.

Lo segundo es que su ojo, además de ser más adaptable, es más sensible, concretamente 350 veces más sensible que el ser humano. ¿Cómo es eso? En primer lugar, porque el ojo es multifocal, es decir, es capaz de enfocar con el mismo ojo a varios puntos distintos, por lo tanto, su globo ocular tiene una mayor capacidad de refracción, dirigiendo y concentrando la luz hacia los puntos de la retina que tienen mayor sensibilidad. Así pues, esta capacidad de captación de luz compensa una carencia que comparten todos los reptiles por ser más primitivos: no tienen bastones. Repaso. Los bastones son más sensibles a la luz que los conos, pero solo distinguen blanco y negro, mientras que los conos son menos sensibles, pero distinguen los colores. Compensando la sensibilidad de la que carecen los reptiles con estas adaptaciones… ¡Los geckos pueden ver en color por la noche!

Todas estas habilidades hacen de este animal un formidable cazador de insectos, uno de los mejores antimosquitos naturales, hasta el punto de que antiguamente algunas posadas aumentaban su precio en función del número de salamanquesas que corrían por sus paredes. Así que puedes sentirte aliviado la próxima vez que los veas en tu casa.