Sombrilla, chanclas, palas y…¿¡qué hacemos con el abuelo!?

Al atardecer, las calles parecen estar más llenas de ancianos que nunca. Los mayores ocupan los bancos de las aceras y parques y, con ellos, como si fuera una señal, se extiende la idea de que el verano ya ha llegado. Las familias comienzan así a prepararse para las vacaciones: sombrilla, chanclas, palas y…¿¡qué hacemos con el abuelo!? Muchos tienen que hacer piruetas y a veces hasta doble salto mortal para que sus padres dependientes estén atendidos durante esta época. Además, el miedo a dejarles solos, a tener sobresaltos cada vez que suena el teléfono… provoca que muchas familias decidan prescindir de este periodo de descanso. Pero existen otras soluciones.

Luis no dormía por las noches escrutando el plan. Pensó que había llegado el momento de pedir ayuda externa y la frase “llamar a CocoonGOLD” rondaba por su cabeza. Su suegro es dependiente de una máquina para respirar y durante los últimos años su mujer ha cuidado de él, dejando en muchas ocasiones de lado su vida personal. Si planeaban por ejemplo pasar el fin de semana en el pueblo, ella se tenía que quedar.

Así se decidió por llamar a la empresa CocoonGOLD, especializada en el cuidado de mayores, donde le asesoraron sobre cuál era la mejor opción para su caso durante las dos semanas que iban a estar ausentes. Finalmente se decidió por contratar a un profesional que acompañara 24 horas al anciano en su propio domicilio y así evitar alterar sus rutinas. “Llevaba tiempo buscando algo así, algo que te dé la seguridad y confianza para poder marcharte tranquilo”, asegura. La empresa ofrece personal cualificado y experimentado, además de un Asesor Familiar que realiza todas las gestiones laborales, un seguimiento personalizado y una continua comunicación con la familia sobre la situación del anciano.

A la vuelta Luis y su mujer se declaran afortunados y tranquilos. El anciano parece estar mejor que nunca y en su rostro se dibuja una expresión de agradecimiento, probablemente fruto del apoyo profesional que ha recibido durante estos días. ¡Parece que quien se ha ido de vacaciones es él!

La familia de Paula también lanzó un SOS. Contactó con CocoonGOLD para poder organizar el verano de toda la familia, incluyendo a su marido, sus dos hijos y, por su supuesto, a la abuela. Pensó “que sea la montaña la que vaya a Mahoma”, en concreto la cuidadora, que se mudó temporalmente con ellos a su destino de vacaciones para ocuparse de su madre.

CocoonGOLD les confirmó que su lugar de veraneo era adecuado para la edad y el estado de salud de la anciana, así que decidieron viajar todos juntos, cuidadora incluida, para así poder permitirse salir a cenar, realizar excursiones… mientras la abuela estaba todo el día acompañada por una persona de apoyo.

Además pudieron compartir tiempo de calidad entre abuelos y nietos, padres e hijos, y disfrutar de situaciones típicas de las vacaciones. “Como toda la familia está relajada, es más fácil reírse de todos los pequeños desastres y contratiempos”, asegura Paula. Desde la extensa cola en un museo, hasta esa máquina de refrescos que no funciona o el restaurante que no nos acoge porque está completo. “Todo se lleva de otra manera cuando estás tranquila”, cuenta.

Luis y Paula eligieron opciones diferentes pero con un mismo objetivo: recargar las pilas dejando a sus seres queridos en manos de profesionales acreditados con experiencia en cuidado de mayores. Seguramente repetirán en más ocasiones, cuando los bancos repletos de ancianos nos vuelvan a advertir de que el verano ya está aquí.