Socialismo o…

Socialismo o…

Llevamos dos años de desgobierno en la Comunidad de Madrid de la mano de Isabel Díaz Ayuso. Esta política, que antaño fuera la responsable de poner voz al perro de Esperanza Aguirre en las redes sociales, ha terminado por destacarse como una de las figuras más mediocres de las últimas décadas en nuestra región.

Con un discurso populista, simple (en la peor de sus acepciones) y vacío de contenido, Ayuso ha utilizado Madrid como arma arrojadiza contra el Gobierno de España y, en varias ocasiones, contra la propia dirección de su partido. Ha hecho lo que ha considerado necesario para aprovechar en su favor personal el altavoz que los votos de Ciudadanos y Vox le dieron tras unas elecciones que perdió en las urnas de manera estrepitosa.

Después de dos años de continuo enfrentamiento y muy poco trabajo, esta lideresa ficticia no ha sido capaz de aprobar ni un solo presupuesto regional, creando polémicas cada semana como una mala prestidigitadora que distrae la atención del público con bombas de humo para que no se fijen en su siguiente truco, o, en su caso, en su ineptitud constante. Ningún logro a nivel legislativo, salvo aprobar una polémica ley del suelo que permite a las constructoras privadas iniciar obras presentando una simple declaración responsable, pero que dificulta, todavía más, al sector público pasar dicha burocracia. Esa política ha llegado a Tres Cantos, en manos del PP, donde hace poco el coordinador de Alcaldía llegó a decir, en un pleno, sin inmutarse, que la gestión era mucho mejor si la llevaba a cabo una empresa privada en vez de la administración pública, para la que él mismo trabaja y de la que él mismo recibe su nómina mensual, por cierto.

Dedicada a cualquier cosa, excepto a gobernar, y con unos aliados en el Gobierno de la Comunidad, Ciudadanos, que día sí y día también tenían que contar hasta diez o “tirar de trankimazin” cada vez que ella hacía unas declaraciones, Isabel Díaz Ayuso ha conseguido (y eso sí que es mérito suyo) que su gestión de la pandemia se reduzca a abrir o no abrir los bares de Madrid mientras la sanidad pública colapsa. Y no solo eso, también ha sido capaz de equiparar la libertad con tomarse una caña, ni más, ni menos, mientras, un año después, sigue sin abrir las urgencias de los centros de salud.

Porque si tuviéramos que sintetizar la gestión de la pandemia en la Comunidad de Madrid, básicamente se resumiría en que lideramos las listas de número de contagios por habitante de toda España, que hemos construido un “hospital” que ha costado tres veces más de lo presupuestado (seguimos esperando saber dónde ha ido todo ese dinero) y que, efectivamente, podemos tomarnos más cañas que en ningún otro sitio. Cuando todas las Comunidades Autónomas (de distintos signos políticos) y el Gobierno de España acuerdan que hay que restringir la movilidad o los horarios para que deje de morir tanta gente, Isabel Díaz Ayuso dice que no, que ella cree en la “libertad”, y que eso pasa por abrir mucho más los bares, para así no darles ni una sola ayuda económica.

En Madrid nos estamos acostumbrando, por desgracia, a esta ineptitud perpetua, pero no es la única alternativa. Tenemos una opción rápida, simple y muy efectiva; votar el 4 de mayo. Tal vez, con un gobierno responsable con personas serias al frente, con gente que se preocupe por la salud de los ciudadanos y que no antepongan sus intereses personales, podremos ser esa región que todos queremos y que nos merecemos.

Grupo Municipal Socialista de Tres Cantos