¿Qué pasó en Tres Cantos después de la segregación?

¿Qué pasó en Tres Cantos después de la segregación?

Hay fechas históricas que según pasa el tiempo se consolidan y son referentes, pero en su momento no generaron especial entusiasmo. Este es el caso de la segregación de Tres Cantos del 21 de marzo de 1991. En realidad, el proceso se había iniciado después del verano de 1987 y los vecinos lo vivieron como una sucesión de previsibles trámites administrativos.

Las dos semanas posteriores a la segregación del 21 de marzo fueron una especie de “tiempo muerto” pues el nuevo ayuntamiento no tenía órganos de gobierno ni cabezas visibles; solo unos pocos funcionarios eran testigos de la situación.

Habría que esperar hasta el 4 de abril para que la Comunidad de Madrid dictara la Orden 691, instando a constituir la Comisión Gestora, formada por 13 miembros,  con la misión de gestionar el nuevo ayuntamiento hasta que tomase posesión la primera corporación elegida por los vecinos.

La Gestora se constituyó en hora y plazo previsto: el lunes 8 de abril a las 13 horas. Su composición se había aprobado a propuesta de cada grupo en función de la representación obtenida en las anteriores elecciones de 1987 en el núcleo que ahora era el nuevo municipio. Fueron estos: TCU: Antonio Osuna, José Domínguez Osa, Enrique Soto, Carlos Duce, Juan Ignacio Martínez, Josefa Díaz Rada, Modesto Carlos Martínez Tordesillas, Ángel Sánchez Mosquete y Francisco Martínez Linuesa. PP:  Francisco Clavijo y César Bachiller. CDS: Alberto Urzáiz. PSOE: Juan Antonio López.

Solo dos de ellos, Antonio Osuna y Juan Antonio López (PSOE) habían formado parte de la corporación colmenareña que había votado la segregación en el pleno de 1 de marzo, dimitiendo posteriormente. Los otros dos concejales de TCU, igual que los del PSOE y PP, se mantuvieron hasta el final del mandato.

Tras su constitución, los 13 representantes del nuevo ayuntamiento -con solo una mujer, Pepita Díaz Rada- eligieron a Antonio Osuna (TCU) como alcalde en funciones. Casi de manera simbólica, pues ya estaban convocadas las elecciones municipales del 26 de mayo, Osuna otorgó delegaciones a los otros doce miembros del nuevo gobierno local para gestionar la institución en las siguientes semanas.

Aunque en realidad solo hubo tiempo de intentar adaptarse a la nueva realidad como administración independiente, la Comisión Gestora tuvo tiempo de convocar un pleno para aprobar el primer presupuesto municipal, que ascendió a casi 8 millones de euros (en 2021 supera los 53 millones). En la misma sesión del 21 de mayo,  ya en la recta final de la campaña electoral, también se aprobaron los sueldos e indemnizaciones de los miembros de la Comisión Gestora, que tendría efectos desde retroactivos desde el 8 de abril. El acuerdo sentó fatal entre los ciudadanos porque conllevó un fuerte incremento. Meses después la nueva corporación revocó el acuerdo con el beneplácito de todos los grupos para que ninguno se pusiese colorado.

Durante todo ese periodo de interinidad los políticos estuvieron más pendientes de sus listas y de la campaña electoral. Estaba en juego el gobierno local para los próximos cuatro años.