PSICOLOGÍA | Combate la incertidumbre y descubre las oportunidades

Tras una primera etapa de confinamiento por el COVID-19, y a medida que vamos conociendo las terribles cifras de contagiados y fallecidos; además de las tremendas consecuencias económicas que puede acarrear esta situación, aparecen sentimientos de preocupación, incertidumbre y tristeza.

El miedo es un sentimiento que puede resultar muy útil en la mayoría de las ocasiones. Nos ayuda a iniciar una búsqueda de soluciones y a ponernos en acción o a resguardo, pero en la situación actual, el miedo puede llegar a ser muy paralizante.

Los miedos que pueden surgir ahora pueden ser varios: a enfermar, a que alguien querido enferme, a quedarnos sin comida, a perder el trabajo, etc. En estos tiempos, desasosiego e incertidumbre van cogidos de la mano. La incertidumbre no sólo sería el miedo a sufrir o a que algo malo vaya a pasar, si no que aparece también ante el desconocimiento de lo que ocurrirá y por lo tanto, estamos ante esa sensación de descontrol que ahora tenemos. La incertidumbre se alimenta del futuro.

Para gestionar el miedo actual, lo primero que debemos hacer es no huir de él, dejar de tener conductas compulsivas como buscar información continuamente o llenar nuestros armarios de comida. No están siendo demasiado útiles las técnicas generales de intentar pensar en algo positivo, distraernos con alguna tarea o intentar racionalizarlo diciendo “no pasa nada, no es tan grave”.

Es importante que intentemos identificar el miedo, quedarnos con él, vivirlo y darnos cuenta de cuál es su intensidad y la magnitud que le damos. Conectar con la emoción durante al menos 15 minutos al día, experimentar ese temor, nos va a ayudar a hacernos más fuertes ante ese sentimiento negativo y nos permitirá que esos sentimientos fluyan y no se conviertan en pensamientos rumiantes, catastróficos y obsesivos.

Ahora es normal sentir momentos de agobio, rabia, tristeza, ansiedad por aprovechar el tiempo al máximo, etc. Debemos ser pacientes con nosotros mismos. Démonos tiempo para adaptarnos a esta situación y a los cambios que se pueden producir en nuestra vida.

Del mismo modo, es importante que nos centremos en el presente, en el ahora, en lo que realmente está en nuestra mano y podemos hacer. De nada sirve seguir insistiendo en buscar soluciones a un futuro que todavía nos es desconocido, por mucho que éste nos asuste.

Así que prueba a pensar en el “hoy puedo y voy a hacer…” en lugar de “¿y mañana qué voy a hacer?”. Centrémonos, es un momento difícil pero también es un momento de crecimiento y desarrollo personal. Enfrentarnos a nuestros miedos nos hace más fuertes, aburrirnos nos ayuda a desarrollar nuestra creatividad, sentirnos solos nos ayuda a valorar a las personas tenemos alrededor, y la tristeza nos ayuda a conectar con esas cosas maravillosas que tenemos en nuestra vida y con el sentimiento de solidaridad, de altruismo y de bondad que hay en nosotros.

Es una situación muy duda para todos, pero que nos hará más fuertes y nos hará valorar la vida como lo que es, algo extraordinario que no podemos desaprovechar.