Psicóloga Victoria Trabazo | Consejos para evitar la crisis de pareja durante las vacaciones

Las estadísticas muestran un aumento del número de separaciones y divorcios cada mes de septiembre y es cierto que este año, el tiempo de confinamiento, ha supuesto un antes y un después para muchas parejas.

Las razones, son varias. Por un lado, hay una razón organizativa en los casos de separaciones con niños; además, el mes de agosto es un mes inhábil de cara a los Juzgados. Pero la principal razón puede estar en el verano o, mejor dicho, las vacaciones.

¿Y por qué el verano o las vacaciones pueden generar este efecto negativo en las parejas? ¿No podríamos esperar lo contrario? ¿Es el calor el que hace que ya no aguantemos más? Y si es así ¿puedo hacer algo para evitarlo?

El verano normalmente supone un parón en nuestro ritmo frenético, de repente tenemos más tiempo y es entonces cuando nos damos cuenta de la persona que tenemos a nuestro lado. Esto genera que seamos más conscientes de la distancia y los conflictos cuando los hay.

 Además, solemos tener expectativas muy elevadas de cara a nuestro tiempo de descanso y eso puede llevarnos a centrarnos en todo aquello que nos molesta y que nos impide conseguir nuestro objetivo, y claro, ahí está nuestra pareja “poniendo las cosas difíciles”. Es entonces cuando pueden surgir preguntas ¿De verdad quiero yo esto? O pensamientos derrotistas “esto es imposible”, “ni con terapia de pareja”, “no hay solución”.

Siguiendo el refrán “Nunca es tarde si la dicha es buena” vamos a intentar analizar algunos puntos para ver si podemos evitar esa temible, y a veces definitiva, crisis de pareja veraniega.

El primer punto sería intentar favorecer la empatía con tu pareja. Tú puedes estar cansado/a pero tú pareja también puede estarlo. No centres todas las miradas en tus necesidades, intenta ponerte en el lugar de la otra persona. Esto te ayudará a no centrarte en todos los detalles negativos, a no sacarle punta a todo, en resumen, a mirar a tu pareja con otros ojos.

En segundo lugar, es importante recuperar la comunicación. Pero no se trata de hablar de problemas, de la organización del día, de los “hay que” pendientes. Se trata de favorecer la comunicación de las emociones, de las necesidades. Expresa lo que sientes y lo que necesitas, basta con ser claro (y no agresivo por supuesto).  “Cuando no me hablas me siento triste, me gustaría que me preguntases qué he hecho durante el día”.

 Para recuperar la comunicación con tu pareja también es necesario que escuches, sin interrupciones y de una forma activa y empática. Mírale a los ojos y muestra interés sincero por lo que te está contando.

Es importante evitar hablar de los sentimientos y de las necesidades cuando se está enfadado. Busca un momento de tranquilidad, sin interrupciones, y mejor evita la noche para así no acostarse enfadados si la cosa se tuerce.

En tercer lugar, aprovecha el tiempo libre para recuperar complicidad, cercanía y cariño. Busca tiempo para estar solos y disfruta ese tiempo hablando de esas cosas que os gustan a los dos, de ilusiones, recordar momentos bonitos, etc. Acércate de nuevo, hace calor y es más cómodo tener cada uno un lado del sofá, pero puede ser más placentero ver esa película o serie favorita juntos, pegados, como antes lo hacíais. Dale la mano mientras vais por la calle, dale un beso de buenos días, vuelve a retomar esas caricias. ¿Y qué me decís de las noches? Con este calor puede que no apetezca juntarse, pero dormirse abrazado a tu pareja muestra cariño y amor, ya habrá tiempo para buscar tu espacio a lo largo de la noche.

En cuarto lugar, recuerda el dicho “haz lo que te gustaría recibir”. Si te gusta que tu pareja te diga cosas bonitas, hazlo tú también, no caigas en el típico “si no hace falta, ya sabe que le quiero”. Sí hace falta, sí es necesario. A todos nos gusta oír cosas bonitas, que nos refuercen.

 Y en quinto lugar hay algo que no podemos olvidar, la pasión. El verano es una estación perfecta para recuperar la pasión. Estamos morenos, nos vemos más guapos/as, enseñamos más la piel, en resumen, el deseo aumenta. Busquemos a nuestra pareja para satisfacer ese deseo, dejemos de esperar que se nos acerque, toma tú la iniciativa.

 En resumen, el verano puede llegar a ser un momento crítico para muchas parejas, pero también es un momento de oportunidades para el acercamiento, para la reconciliación. Perdona, agradece, acércate, disfruta.

 Y por supuesto, siempre nos quedará septiembre, si ves que la situación es complicada, no lo dudes, busca ayuda, la terapia de pareja puede ser una solución antes de tirar la toalla.