Podemos | Trampas mortales ciudadanas

El pasado agosto se produjo un accidente mortal en nuestra ciudad.

Uno de nuestros vecinos introdujo accidentalmente el pie en el alcorque de un árbol sin rellenar ni señalizar debidamente. El hombre perdió el equilibrio y cayó golpeándose en la cabeza. Lamentablemente, las lesiones sufridas le produjeron la muerte.

Afortunadamente, una consecuencia tan grave es algo excepcional pero no lo son otras como heridas superficiales, esguinces o las temidas roturas de cadera para nuestros mayores.

El mal estado de la calzada por falta de mantenimiento es la principal causa de estos percances. Sucede a diario que los ciudadanos tropiezan o sufren caídas en la calle debido a baldosas levantadas, rejillas y alcantarillas deterioradas o mal colocadas, falta de limpieza, grietas, hendiduras, etc.

Estas situaciones, además de reprochables políticamente, generan responsabilidades jurídicas y económicas que la administración pública deberá asumir frente al ciudadano ya que son los responsables del buen mantenimiento de los espacios públicos (aceras, plazas, paseos, parques…) que sean de su propiedad o jurisdicción.

Esto es así porque la Constitución del 78, en su título IV, art. 106 dice “Los particulares, en los términos establecidos por la ley, tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos”.

Este importante derecho que nos otorga nuestra Constitución no solo debemos ejercerlo a posteriori sino que, todavía más importante, deberíamos ejercerlo de modo preventivo. Una sencilla llamada a la Oficina de Atención al Vecino o a la Policía Local informando de un punto peligroso, puede evitar que otros sufran un desagradable accidente. Pensemos un poco más en los demás y ejerzamos esa solidaridad vecinal tan olvidada y que nos hará la vida más cómoda a todos.