“Pequeña historia de un compromiso: Tres Cantos y la Universidad Popular”

Hace unos días cayó en mis manos un libro que me llamó la atención por su título, Pequeña historia  de un  compromiso: Tres Cantos  y la  Universidad Popular. Habían sido muchos los viajes,  las  conferencias  y  las actividades  que  había  disfrutado  en  la  Universidad  Popular “Carmen de Michelena” en Tres Cantos y pensé que aquel libro me contaría cómo se gestó esta institución  cultural  de  la  que  disfrutamos  en  nuestra  ciudad.  Como no  podía  ser  de  otra manera, volví el volumen para leer la reseña de la contraportada y descubrí a una autora novel, era  su  primera  incursión  en  la  literatura,  lo  cual  me  atrajo  más,  si  cabe.  Luisa  Espinosa Ballesteros ya no es una jovencita, a sus 71 años se había adentrado por el complicado mundo de la escritura y había puesto en mis manos un texto con información muy variada para comprender  cómo nace una ciudad, una sociedad nueva, en definitiva, cómo Tres Cantos, es Tres Cantos.

Luisa nació en Madrid en 1949, en aquella España de la postguerra en la que la educación era un lujo para muchas familias. Sin embargo, desde muy pequeña le atrapó el interés por la literatura y el teatro. Si bien, por las circunstancias de aquellos momentos, no pudo ir a la universidad en sus años jóvenes, a lo largo de su vida siempre estuvo actualizando su cultura, de una manera o de otra y a través de la UNED.  Su inquietud la llevó a cursar, una vez retirada de su vida laboral, estudios de Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid, después de terminar el Programa “PUMA” que esa Universidad orienta a los mayores. Su interés por las artes escénicas han hecho de ella una buena actriz y mejor directora teatral
aficionada y llegó a contar con compañía propia.

Quienes conocemos a esta autora sabemos de su incapacidad para estarse quieta y su vida es un continuo ajetreo. Con un estilo directo, ameno y muy ágil, muy acorde con su forma de ser, nos relata, en este ensayo autobiográfico, varios aspectos que nos permiten comprender por qué Tres Cantos es como la conocemos en la actualidad. En la introducción ya nos da pistas. Pone en boca del Profesor Don José Luis Mora la siguiente frase “lo que no está escrito, no existe” y estaba decidida a que su mundo personal y la ciudad donde reside desde hace  casi cuatro décadas “existiera” y nosotros pudiéramos conocerla.

El libro es un viaje por el tiempo que arranca a finales de la década de los años ochenta, cuando Tres Cantos era una parte olvidada de Colmenar Viejo.  Es entonces, cuando la inquietud de Luisa empieza a aflorar. Ahora, más de treinta años después, he descubierto cómo y cuándo aparecieron por toda la ciudad algo tan útil y cotidiano como las marquesinas de los autobuses. Ya, en las primeras líneas comprendí que el libro de Luisa era un relato vivo de la gestación de una ciudad que en la actualidad pasa de los cuarenta mil habitantes.

La obra recoge algo que, por desgracia, ha cobrado un interés muy grande desde que se desató la pandemia de la COVID – 19. Me refiero a los problemas que arrastramos todos los españoles con la Sanidad Pública. En 2006, Luisa peleaba por la mejora sanitaria de Tres Cantos.  Sus rivales eran, por entonces, la Consejería de Salud y la falta de presupuestos. La batalla personal de la autora queda reflejada en uno de los capítulos más entretenidos de su libro. Es un sorprendente relato de una lucha vecinal contra lo políticamente correcto. Es el empeño por lograr lo necesario y alcanzar lo realmente importante. El tema que toca no es precisamente trivial, es la salud de todos los tricantinos, es la lucha por la mejora sanitaria de toda la ciudad, sin embargo, el sentido del humor está presente en todo el relato.

Será a partir de los acontecimientos de 2007 cuando el libro de Luisa se centra en lo que será su  vida  hasta  2018.  Deja  el  teatro  para  dedicarse  a  “su  tercera  hija”  como  la  llama  en ocasiones. Ese año puso en marcha, junto a la inolvidable Carmen de Michelena y su marido Rodrigo García-Quismondo, la Universidad Popular y de la que ha sido secretaria durante doce años. Es el relato del nacimiento de una institución cultural del tipo que Don José Luis Mora califica “de las que hacen pueblo” y, efectivamente, la Universidad Popular ha hecho mucho por Tres Cantos. Se convirtió en cita obligada de las tardes cuando personalidades como Federico Mayor Zaragoza, presidente de UNESCO, Mariano Barbacid, uno de los mejores investigadores del mundo sobre el cáncer, visitaron Tres Cantos para dar una charla en la Universidad. Y no fueron los únicos, Alfonso Guerra, que no necesita presentación, Ángel Gabilondo, ministro de Educación  y  rector  de  la  Universidad  Autónoma,  Martín  Pallín,  magistrado  del  tribunal Supremo y una larguísima lista de primeras espadas en muchos campos estuvieron, gracias a la Universidad Popular, en la ciudad de Tres Cantos.

El relato, como no puede ser de otra manera, es una subida y bajada de emociones que la autora contagia al lector. Desde la felicidad que provoca el éxito, hasta la tristeza y añoranza por la pérdida de la inolvidable Carmen de Michelena, “la musa inspiradora” de la Universidad de quien Luisa nos regala toda una biografía. Es la narración de la vida de una mujer, cultísima, que solo se comprende como puente entre el siglo XX y en el que nosotros vivimos. El relato nos sitúa en las circunstancias que llevaron a la creación de la Universidad. En el desasosiego por la falta “de todo” en los primeros años de andadura, en la impotencia ante las posibilidades y los medios reales que las instituciones públicas aportaban, llegando al cenit a partir de 2015. El  libro  transmite la alegría  por  lo  conseguido, por  la amistad creada  alrededor  de  la Universidad y a la tristeza por los malentendidos que surgen en cualquier proyecto humano. Sin embargo, la vivencia, el aprendizaje y el crecimiento personal, lo justifican todo y así nos lo hace saber la autora. El relato narrado en este libro es toda una escuela de vida.

No podemos olvidar que la obra está plagada de referencias a lo que ha sido durante siglos el germen y la base de cualquier institución cultural. Desde las universidades nacidas en la Edad Media a los gabinetes ilustrados del siglo XIX, llegando a los cafés parisinos del XX. Recoge la evolución por la que pasan, desde el grupo de amigos íntimos que se reúnen disfrutar del saber, hasta que se convierte en centros del saber, donde la amistad íntima se supera para dar cabida a nuevos amigos a los que une el deseo de aprender y transmitir conocimientos, de disfrutar en un ambiente y poner de relieve el valor de la cultura. Carmen de Michelena tenía muy clara la necesidad de crear una universidad popular que “hiciera pueblo” en Tres Cantos y a su más de noventa años encontró en Luisa Espinosa y en su marido, Rodrigo García – Quismondo, el vehículo para lograrlo. Ella fue la musa y ellos dos los artífices que la llevaron a cabo. Después se sumarían muchos que permitieron su desarrollo y que habían sido atraídos por la importancia de lo que se estaba haciendo. Esta andadura, desde su nacimiento hasta 2018 es lo que Luisa nos regala en su libro contado en primera persona.