PENSAMIENTOS QUE NOS SABOTEAN | Así actúan en tu cabeza

¿Quién no ha tenido alguna vez algún pensamiento del tipo “no voy a ser capaz”, “nunca conseguiré un buen trabajo”, “no valgo para esto”, …? Estos pensamiento suelen ser automáticos, ilógicos y poco realistas y, lo peor es que nos hacen sentir mal, nos limitan y nos sabotean. En Psicología, son conocidos como creencias o pensamientos irracionales o distorsiones cognitivas.

Este tipo de pensamiento podría definirse como distorsiones en el procesamiento de la información que nos llevan a hacer interpretaciones automáticas y erróneas de lo que nos rodea o de nosotros mismos. Así, hablamos de hábitos de pensamiento erróneos que utilizamos para interpretar la realidad y dar por hecho acontecimientos que no son verificables provocándonos malestar. No son los hechos los que nos alteran, sino la interpretación equivocada que hacemos de ellos.

Todos podemos tener alguna vez alguno de estos pensamientos. Conocer los más frecuentes te ayudará a comprender que no siempre la realidad es como uno la cree.

Tu psicóloga te ayuda a conocer algunos de esos pensamientos que te sabotean…

  • La personalización es la tendencia a pensar que eres responsable de algo negativo cuando en realidad no lo eres. Por ejemplo, “Juan tiene mala cara, debe de estar enfadado conmigo”.
  • La sobregeneralización se da cuando crees que, si algo ha ocurrido alguna vez, ocurrirá otras muchas veces generalizando la conclusión. Por ejemplo, “Me he dormido y he llegado tarde; soy un irresponsable”.
  • La abstracción selectiva ocurre cuando defines una experiencia centrándote en lo negativo y pasas por alto lo positivo. Por ejemplo, “Me he pasado con la sal, no sé cocinar”.
  • La maximización y minimización aparece cuando das más importancia a los errores propios y éxitos de otros y/o minimizas tus éxitos y los errores de los demás. Por ejemplo, “Tener un buen trabajo es lo normal… pero es horrible tener que trabajar los sábados”.
  • El pensamiento polarizado o dicotómico surge cuando clasificas la realidad como buena o mala reduciendo las cosas al todo o nada, siempre o nunca, … sin tener en cuenta que tu vida está llena de matices y existen los aspectos intermedios. Por ejemplo, “Si no consigo este empleo, nunca seré feliz”.
  • La inferencia arbitraria se da cuando sacas conclusiones o das algo por cierto, aunque no exista evidencia real de que sea así. Aquí encontramos (1) La adivinación del pensamiento cuando presupones pensamientos, intenciones y sentimientos en los demás sin tener certidumbre de ello, por ejemplo, “Me miran porque estoy haciendo el ridículo” y, (2) La adivinación del futuro cuando crees saber qué te deparará el porvenir aunque no tengas pruebas de ello, por ejemplo, “No voy a ir a esa entrevista de trabajo porque sé que no me van a contratar”.
  • La etiquetación se manifiesta cuando reduces la realidad a un adjetivo. Por ejemplo, “He roto el vaso, soy torpe”. 
  • El razonamiento emocional hace referencia a la suposición de que tus sentimientos y emociones te indican cómo son las cosas en realidad. Por ejemplo, “Me siento inútil, luego soy inútil”.
  • El sesgo confirmatorio aflora cuando das más valor a las opiniones que confirman tus propias ideas independientemente de que éstas sean correctas o no. Por ejemplo, “Me he confundido, si es que ya sabía que yo no valgo para esto”.

La buena noticia es que puedes modificar este tipo de pensamientos una vez los hayas detectado. Eso sí, con paciencia, con trabajo y siguiendo las pautas de tu psicóloga cuando necesites ayuda, podrás desarrollar pensamientos más objetivos, racionales y positivos.