Orquídeas de Tres Cantos: las pequeñas desconocidas

Orquídeas de Tres Cantos: las pequeñas desconocidas

Llegada la primavera apetece salir a caminar por los alrededores de Tres Cantos y disfrutar de la naturaleza. Nuestro paseo puede ser simplemente un paseo, pero si afinamos el ojo puede convertirse en una experiencia muy enriquecedora. Más allá de los animales que esquivan nuestros pies existe una biodiversidad inmóvil: plantas, elementos básicos en nuestros ecosistemas mediterráneos, en nuestra cultura e incluso en nuestra medicina y alimentación, criaturas con las que ARBA Tres Cantos lleva trabajando en la localidad durante años, incluyendo a las protagonistas de este artículo: las orquídeas.

Estamos acostumbrados a ver especies tropicales en floristerías, pero las formas, colores, variedades y curiosidades las hacen incluso más atractivas, aunque su floración es muy efímera. Empezaremos por la orquídea araña, Ophrys incubacea.  El epíteto “incubacea” viene del latín incubo y hace referencia a la oscuridad de la noche, como el tono dominante que muestra en su labelo. El espéculo en forma de H de color gris-azulado metalizado le otorga esa apariencia arácnida. Pero la interacción más importante ocurre con otros artrópodos: la polinización, como en todo el género Ophrys, se produce engañando a abejas silvestres atraídas por los colores, la forma y el aroma de la flor, simulando ser uno de estos insectos y ofreciéndoles un falso amor. Este fenómeno lo refleja en el nombre la espectacular orquídea avispa, Ophrys tenthredinifera. Otra de las más famosas es la orquídea gigante, Himantoglossum robertianum, la más grande de la península ibérica. Es impactante la virtuosa habilidad de la naturaleza para crear esas formas insectoides y humanoides en este caso, pero no es magia: es evolución.

Por desgracia las orquídeas son un grupo cada vez más escaso. Ya sea por conocimiento o falta del mismo, suelen ser expoliadas para mantenerlas en casa. Lo primero, su recolección es muy poco práctica puesto que duran poco tiempo; lo segundo es que está duramente penada por ley, pues son especies protegidas. Pero, sobre todo, es tremendamente dañina ya que repercute negativamente en su reproducción, en la diversidad y en sus relaciones específicas con el entorno como las que establecen con hongos e insectos. El mejor ejemplo de este castigo al que las sometemos es la orquídea mariposa, Anacamptis papiloneacea, una flor que encarna ese sentimiento de responsabilidad y respeto hacia la biodiversidad que esperamos inculcar desde ARBA e Iberozoa a los tricantinos a través estos artículos que darán a conocer nuestro rico patrimonio natural.