Niños, jóvenes y coronavirus

Como cualquier ser humano, la población joven e infantil también es susceptible a infectarse por el COVID-19. Sin embargo, según un estudio realizado por el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, sólo el uno por ciento de los infectados poseía entre 10 y 19 años.

Los jóvenes tienen un mejor pronóstico que los adultos o ancianos y los casos leves se recuperan en una o dos semanas después de que se haya iniciado la enfermedad. Sin embargo, es muy necesario que estos participen activamente en las acciones preventivas habituales para impedir la expansión de la infección. De esta forma, se protegerá tanto a los mayores, más vulnerables, como a los profesionales sanitarios.

El Ministerio de Sanidad ha publicado un documento mediante el que presentan algunas recomendaciones generales ya que, en ocasiones, los niños presentan características o hábitos que dificultan el control de enfermedades.

Entre ellas:

  • No controlan la emisión de secreciones y excretas: babeo, ausencia de control de esfínteres.
  • Incapacidad para adoptar medidas de higiene personal.
  • Dificultad para mantener mascarilla sobre nariz y boca. Los menores de un año no deben usarla.
  • Dificultad para controlar sus desplazamientos y permanecer quieto en un lugar determinado, lo que imposibilita el control de los contactos adecuadamente.
  • Tendencia de los niños a compartir juguetes y objetos e interaccionar entre ellos.