MOTRIZ | Me duele la rodilla

La rodilla es la articulación que se forma de la unión del fémur y la tibia, que junto con la rótula, garantizan los movimientos de flexión y extensión, así como la rotación axial.

En torno a la rodilla tenemos ligamentos (laterales y cruzados) y músculos, imprescindibles para la movilidad y la estabilidad articular. Otro componente importante son los meniscos, dos fibrocartílagos que la amortiguan. 

Al ser una articulación de carga, y tener menos movimientos que la cadera o el tobillo, suele haber más incidencia de dolor y lesiones. 

Entre las lesiones más frecuentes están:

  • las lesiones de los ligamentos ya sean esguinces o roturas.
  • Lesiones de rótula: luxaciones o fracturas
  • Lesiones de los meniscos ya sean de tipo degenerativo o roturas por estrés 
  • Reumáticas y degenerativas: artrosis, artritis.
  • las lesiones de tipo inflamatorio: como la de los tendones como el rotuliano, las de la pata de ganso o las bursitis.

Por otro lado, aquellas rodillas que por su excesiva angulación (varo, valgo o recurvatum), pueden sufrir más incidencia de lesiones o dolor, es recomendable hacer un plan de prevención para que no suceda. De igual manera ocurre con dolores que aparecen de vez en cuando, o incluso se instalan de manera frecuente y, tras las pruebas correspondientes, el diagnóstico es un “no se observa nada”.

Hoy en día y gracias la fisioterapia avanzada, contamos con herramientas como las ondas de choque, la electrólisis percutánea Epte y la neuromodulación ecoguiadas y la diatermia (INDIBA), que hacen que, tanto los tratamientos de lesiones como las rehabilitaciones pre y postquirúrgicas, y junto con la implicación activa del paciente en la realización de sus ejercicios debidamente dirigidos, tengan un menor tiempo de recuperación.

Pero, que hacemos con esas “no lesiones” que no se sabe porqué aparecen, pero ¿duele? Lo primero que debemos hacer es valorar a la persona de manera integral, esto quiere decir: Hacer un buen anamnesis, valorar desde la pisada, la columna y la postura, hasta lo que come, así como desequilibrios musculares, ejercicios mal realizados, lesiones previas, etc.

A partir de aquí, comenzar a trabajar desde el origen y si es necesario junto con otros profesionales: médicos, podólogos etc., y siempre con la implicación activa del paciente en su recuperación. Muchas veces son simples desequilibrios musculares, o que estamos realizando mal algún ejercicio en el gimnasio, o tenemos una pisada incorrecta, o una sobrecarga o punto gatillo que refleja el dolor hacia la rodilla y su tratamiento es sencillo y rápido. 

Si tienes algún síntoma, recuerda que cuánto antes te pongas a ello, menos desgaste articular y compensaciones musculares irás acumulando, por tanto, más rápido será volver a estar al 100%.