Motriz | Libérate del dolor cervical

¿A quién no le ha dolido alguna vez el cuello? ¿Recuerdas cuándo fue? Y, sobre todo ¿Recuerdas por qué fue?

Quizá hiciste un movimiento brusco y empezó a dolerte, o quizá fue después de largas jornadas pegado a una pantalla o incluso después de hacer algún ejercicio indebido… O, también, puede que acabaras de atravesar una etapa difícil a nivel emocional.

En este momento que nos ha tocado vivir no es raro que el miedo y la desesperación ante la vida y el futuro se apoderen de nuestros pensamientos. No es infrecuente que un estado emocional tambaleante te haga perder la armonía contigo mismo y con los demás.

La región cervical es una de las que más sufren estos estados emocionales; aumenta la tensión de la musculatura de esa región y provoca una isquemia en los tejidos que, además de provocar dolor en esta región, puede favorecer la aparición de cefaleas, mareos, la alteración de algún sentido e incluso adormecimiento o dolor en brazos o manos. Conviene no olvidar que la cervical es la región más móvil de la columna por lo que es más sencillo que se pierda su estabilidad.

¿Cómo perdemos esta estabilidad? Una pequeña explicación: tenemos unos músculos más pequeños y cortos que van más pegados a la columna (paravertebrales) cuya función principal es la de dar estabilidad. Estos pequeños músculos tienen, por encima, otros más grandes cuya misión es facilitar el movimiento. Pensemos, por ejemplo, en el momento en que giramos la cabeza, primero se activan los pequeños para estabilizar, después sus compañeros más grandes se encargan de hacer el movimiento.

Este equilibro se rompe cuando estamos tensionados, nuestros músculos se tensan y son los pequeños los que salen peor parados. Pierden su fuerza, dejan de hacer su función estabilizadora de forma correcta. ¿A quién le toca asumir todo el trabajo? Exacto, a los músculos grandes. ¿Cuál es el problema? Es demasiado esfuerzo así que estos también se tensan y aparece el dolor y las contracturas. La clave, cuando esto sucede, es actuar rápido.

Un buen fisioterapeuta puede valorar y tratar tu problema. Las manos del especialista son sólo parte de la solución, necesitas hacer un trabajo posterior para evitar que reaparezcan los síntomas. Es importante volver a dar tono a los músculos que quedaron débiles, así como hacer un plan de reeducación global de tu postura para que te liberes del dolor.

También puedes atacar el problema eligiendo bien tu alimentación. Piensa que existe nutrientes que ayudan a bajar la inflamación como la verdura de temporada, los ácidos grasos esenciales (Omega 3, 6 y 9), la cúrcuma y la pimienta. Evita el consumo de azúcares, de grasas saturadas y de harinas refinadas, ya que estas tienden a inflamar tus tejidos.

La serenidad es un gran aliado contra los dolores cervicales, conecta con tu respiración, busca tu calma interior y dedícate tiempo para hacer deporte, eso te ayudará a oxigenar tus tejidos.

El dolor cervical es una de las afecciones que más tratamos en Motriz desde hace 20 años. Afortunamente, a nuestros conocimiento y experiencia se van uniendo cada vez más recursos de fisioterapia avanzada para tratar esta dolencia, desde la punción seca, al Indiba, pasando por la terapia Neurac, el  Redcord o la Neuromodulación. Gracias a este arsenal conseguimos no sólo mejorar los tiempos de recuperación de nuestros pacientes sino también abordar un trabajo más global , efectivo y duradero.