Los peligros de la atrofia muscular

Los peligros de la atrofia muscular

La atrofia muscular es la pérdida de tejido muscular donde se produce un adelgazamiento, acortamiento y pérdida de fuerza del músculo, haciendo que la funcionalidad del mismo se vea mermada, en mayor o menor grado.

Hay varios tipos de atrofia, la más frecuente y menos grave es la fisiológica, que es la causada por no usar los músculos lo suficiente y normalmente es reversible con ejercicio y con una mejor alimentación.

El sedentarismo, tener que estar postrado en cama, sufrir una hemiplejia por un accidente cerebrovascular o una inmovilización por una lesión o fractura ósea son las causas fisiológicas más comunes que vemos en consulta.

Desde el primer momento en el que un músculo deja de moverse se comienza a producir la atrofia, nuestras moléculas de ARN ribosómico (nuestra fábrica de proteínas), por tanto, de músculo, si no hace su función, muere y deja de producir masa muscular. En sólo 7 días de inactividad, es decir, de no moverse nada, un músculo está atrofiado. Además, sus articulaciones estarán rígidas ya que no han tenido esa circulación sanguínea que les proporciona el movimiento.

Lo mismo ocurre en una lesión, donde hay inflamación o incluso hematomas que hacen que la circulación y el sistema nervioso en la zona se vean afectados. Al haber dolor el cerebro evita provocar ese dolor y deja de activar los movimientos que duelen, produciendo atrofia en los músculos que realizan esa función.

Lograr que un músculo vuelva a tener un tono adecuado, requiere esfuerzo y tiempo. Tanto más tardará en tonificarse cuanto más tiempo y menos actividad haya tenido. Incluso muchas veces habrá que recordarle a nuestro cerebro, cuál era la función de ese músculo para que empiece a enviar la orden adecuada a esa parte del cuerpo y la vuelva a integrar en su sistema, ya que también estará afectado el sistema nervioso tanto en la zona como en la representación de esa zona en el cerebro, sería como hacer un reset.

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