LEX&COM | El poder preventivo como mecanismo para anticipar nuestra voluntad patrimonial

Si en el pasado mes de noviembre explicábamos la importancia de hacer testamento, en este y los siguientes artículos, vamos a hablar de otros tipos de documentos legales que tenemos a nuestra disposición para mostrar nuestra voluntad si en algún momento dejamos de tener capacidad de tomar decisiones por una enfermedad o deficiencia.

El poder preventivo es un documento en el que consta la autorización de una persona a otra, para intervenir en ciertos negocios jurídicos, surtiendo sus efectos en la primera. El representante debe acreditar su cualidad de apoderado, mediante una copia autorizada del poder que le habrá entregado el poderdante. De esta manera, quien otorga el poder preventivo se asegura de que será la persona designada por él, y no otra, la que le represente en caso de producirse una pérdida de la capacidad para ejercer derechos o cumplir obligaciones.

El problema que nos encontramos cuando un ser querido deja de tener capacidad para ejercer sus derechos y cumplir sus obligaciones, es que tenemos que instar un procedimiento judicial de incapacidad, que suele dilatarse bastante en el tiempo. La gran ventaja del poder preventivo es que posibilita la gestión del patrimonio de la persona incapaz, sin tener que recurrir al procedimiento de determinación de la capacidad judicial. 

Por tanto, es importante poner de manifiesto que, si tenemos un poder preventivo, no es necesario tutelar a las personas mayores de edad que, por causa de una enfermedad o deficiencia persistente de carácter físico o psíquico, no pueden gobernarse por sí mismas, ya que previamente a esa enfermedad o deficiencia han nombrado a un apoderado en escritura pública para que cuide de su esfera patrimonial.

El poder preventivo debe hacerse por persona mayor de edad y en plenas facultades, ante Notario y constar en escritura pública. En esta se señalará el nombre del apoderado que se tiene intención que represente a futuro y las facultades que podrán ejercitarse. Se trata de un acto de carácter unilateral, por lo que no es necesaria la autorización de la persona que se haya elegido. 

Los poderes notariales en general y, los preventivos en particular, pueden ser generales, en los que el poderdante otorga facultades amplias que deben quedar especificadas en el poder y especiales, donde se faculta al apoderado para un tipo de negocio jurídico concreto.

Además, y respecto al momento de entrada en vigor del Poder preventivo, existen a su vez dos tipos: 

  • El poder preventivo en sentido estricto. En este caso, el apoderado sólo puede actuar desde el momento en el que el representante sufra la incapacidad prevista en el documento, y acreditada como indica en el mismo. 
  • El poder general/especial con subsistencia de efectos en caso de incapacidad. Es más habitual que el anterior. El poder tiene eficacia desde que se entrega al apoderado o desde la fecha que se indique en el mismo, pero sus efectos subsisten una vez producida la incapacidad para regir su persona del poderdante, por lo que no es preciso esperar a ese momento para que el representante haga uso del poder.

Existen otros mecanismos para anticipar nuestra voluntad patrimonial y personal, en previsión de incapacidades que impidan expresarla en el futuro. El documento de voluntades anticipadas, el testamento vital o la autotutela que tienen puntos en común con el poder preventivo, pero también diferencias, no teniendo porqué estar reñido un documento con otro, lo que trataremos en los siguientes números.

Gracia Coloma, Abogada ICAM nº 83.019

Socia fundadora de Lex&com Abogados