La víbora y su imitadora

La víbora y su imitadora

Redacción: Juan de Salas Martínez de Ubago

Seguimos con la temática del artículo del mes de junio, pero esta vez cambiamos de protagonistas. Hoy hablamos de la víbora hocicuda (Vipera latastei), uno de los animales más tímidos y amenazados de la península, un reptil venenoso que ciertamente puede llegar a ser peligroso si no tomamos algunas precauciones ante su presencia. Por desgracia es también protagonista de alarmismos, desinformación y la mala fama injustificada que acompaña a estos sorprendentes escamosos.

Es una pena, pero en Tres Cantos esta especie se considera ya extinta desde hace décadas. Curiosamente su mayor imitadora es la serpiente más abundante, la inofensiva culebra viperina (Natrix maura), presente en casi todas las masas de agua del municipio, de ahí su otro nombre común, la culebra de agua que todos conocemos. Si ya de por sí las culebras reciben ese foco de ofidiofobia, una cuyo mecanismo de defensa es asemejarse a una víbora recibe más rechazo del normal. Pero nada más lejos de la realidad: esta culebra integra un mecanismo evolutivo fascinante denominado mimetismo batesiano. Un fenómeno en el cual una especie inofensiva trata de aparentar ser otra más peligrosa para poder librarse de sus depredadores. Esto se puede observar en otras especies del municipio, por ejemplo en los sírfidos, moscas cuyo aspecto es como el de una avispa o abeja.

En este caso la culebra posee un zigzag en el dorso, ocelos oscuros en los laterales y cuando se vea amenazada, triangula la cabeza a la par que bufa inflando y desinflando su cuerpo. En este artículo te mostramos las claves para poder diferenciar una de otra, ya sea en Tres Cantos o en tus excursiones veraniegas la Sierra de Guadarrama. De todos modos ante la duda, mantener la distancia evitará cualquier incidente. Es más, un perro o incluso las abejas que mencionábamos antes son estadísticamente más peligrosos que una víbora, la única especie peligrosa de serpiente de las 9 que tenemos en la Comunidad de Madrid y que de estar de vuelta aumentarían la biodiversidad de nuestro municipio. Conócelas antes de juzgarlas.

Como podéis ver, cada especie es un mundo y ninguna de ellas debería sufrir malos tratos simplemente por moverse a ras de suelo o poseer veneno: las serpientes son muy necesarias para el medio y son un patrimonio natural único de la Península Ibérica.