La importancia del análisis de las aguas residuales frente al coronavirus

La importancia del análisis de las aguas residuales frente al coronavirus

El análisis de las aguas residuales ayuda a entender cuál puede ser la magnitud real de la pandemia por COVID-19 en una población en un momento dado.

Una cantidad significativa de pacientes con COVID-19, ya sean sintomáticos como asintomáticos, expulsan coronavirus a través de las heces y  el virus acaba en las aguas residuales. La red de saneamiento lleva estas aguas residuales hasta las plantas de tratamiento de aguas, donde se depura antes de ser vertida al mar o de ser reutilizada para otros fines.

Aunque existe evidencia científica bastante limitada, parece que los virus presentes en las heces tienen la capacidad de infectar. Por lo tanto, aunque el coronavirus haya perdido su capacidad infectiva, sí se puede detectar en las aguas residuales a partir de restos de su material genético (ARN).

Una vez que estas aguas residuales son tratadas en las plantas depuradoras, no queda ni rastro del virus. La cloración, bromación o los tratamientos biológicos que se hacen de las aguas residuales garantizan la eliminación total de este patógeno. Así que no hay coronavirus ni en el agua de grifo ni en el agua tratada que llega a ríos y mares.

El muestrario que llega a las plantas de tratamiento de aguas residuales, antes de ser tratadas, suponen un retrato de la pandemia que sirve para estudiar la evolución epidemiológica. Esto nos permite evaluar qué medidas han sido más exitosas para frenar los contagios y algo igual de importante, es una herramienta predictiva, permite adelantarse a la situación y predecir brotes. Esto permite establecer medidas tempranas de contención y prevención. Se conoce como ‘epidemiología basada en aguas residuales’ (WBE).

El sistema VIGÍA

La Comunidad de Madrid, a través de Canal de Isabel II, va a hacer públicos los datos de presencia de coronavirus en las aguas residuales de la región semanalmente. Por medio de un mapa de los distintos municipios de la comunidad, los ciudadanos podrán conocer la tendencia de la presencia del virus en la zona seleccionada.

Los responsables del sistema VIGÍA han desarrollado un mapa de visualización en el que, a través de un código de colores, se podrá conocer la tendencia en cada zona, la fecha del último análisis validado, el indicador de la presencia del virus y un valor comparativo del último dato con respecto a los anteriores en ese mismo punto.

El sistema VIGÍA es el mayor sistema de vigilancia temprana de la COVID-19 mediante el análisis de aguas residuales que se está desarrollando en España. La iniciativa supera a otras similares que hasta la fecha se han desarrollado en el país, tanto por el número de puntos de muestreo como por la población a la que se presta servicio: cubre 179 municipios, la totalidad de la región, con 6,8 millones de habitantes.

La actualización de este mapa se realizará semanalmente y, además, se acompañará con un informe resumen, que incluirá la tendencia general de la presencia en los municipios de la Comunidad de Madrid, en la ciudad de Madrid y en la variación en los 289 puntos de alcantarillado y depuradoras donde se toman muestras.

LABORATORIO GENÓMICO

La red permanente de alerta en aguas residuales frente al COVID-19 del proyecto VIGÍA se realiza a través del laboratorio de genómica de Canal de Isabel II, donde se podrían analizar todo tipo de virus

El Canal de Isabel II ha destinado cerca de cuatro millones de euros al sistema VIGÍA y destinará otros 900.000 euros a este laboratorio de genómica, que contará con cinco centrífugas, dos cabinas PCR, una cabina de seguridad biológica, tres termocicladores, dos robots purificadores, un equipo de enfriamiento de muestras, una centrífuga de tubos y una lámpara doble de luz UV, entre otros dispositivos.

Ahora, y a consecuencia de la pandemia, esta labor se completará con otros análisis externos para poder dar respuesta a la demanda de información y ofrecer la mayor cantidad de datos posibles para la gestión sanitaria. Hasta la fecha se han realizado más de 9.000 análisis, tomando muestras en los 289 puntos establecidos en la región.

Además, en las últimas semanas, se están tomando muestras para tratar de detectar las distintas mutaciones de COVID-19, es decir, la cepa británica, sudafricana o la brasileña. En ese sentido, los técnicos de Canal están en contacto con laboratorios y expertos para ver qué metodologías podrían superar las barreras existentes a día de hoy para detectar y cuantificar estas variantes en las aguas residuales.