La higiene bucodental

La higiene bucodental

El cepillado de los dientes es una parte fundamental de la higiene bucodental y no siempre nos detenemos a pensar si lo estamos haciendo de la forma correcta. A continuación, vamos a ver una serie de puntos que influyen de manera importante en una adecuada higiene bucodental.

-Dureza del cepillo. Hay que escoger el cepillo de dientes adecuado para cada persona. Los cepillos muy duros dañan las encías y aceleran el deterioro del esmalte dental. Siempre que se trate de una boca sana, lo ideal es un cepillo de dureza media y recurrir a los blandos para niños menores de 12 años o para las personas que presenten problemas de encías o de esmalte. El cepillo se debe cambiar cada tres meses.

-Cepillo eléctrico o cepillo manual. Aunque la velocidad del cabezal del cepillo eléctrico garantiza una buena técnica de cepillado, no son la alternativa más adecuada para determinados tipos de boca. El uso incorrecto de estos dispositivos puede dañar las encías más sensibles, pero sin duda, son la opción más adecuada para las personas con problemas de movilidad o coordinación.

-Elección de la pasta de dientes. En este punto hay que tener en cuenta dos aspectos, el tipo de dentífrico y la cantidad de la pasta de dientes. En cuanto al tipo de dentífrico, las pastas fluorizadas están indicadas para la prevención de la caries, las que contienen clorhexidina, triclosán y otros compuestos antibacterianos serán muy efectivos para el tratamiento del sangrado de las encías y para la hipersensibilidad, la mejor opción es aquella pasta que contenga arginina, nitrato potásico e hidroxiapatita. En cuanto a la cantidad, se recomienda emplear una bolita del tamaño de un garbanzo.

-El momento del cepillado. Lo mejor es esperar una media hora desde que terminamos de comer para cepillarnos. En esta media hora, la propia saliva se encarga de neutralizar las sustancias ácidas y proteger el esmalte de los dientes de manera natural.

-Frecuencia y tiempo de lavado. La limpieza debe durar al menos dos minutos, a razón de 30 segundos por cuadrante de la boca. En cuanto a la frecuencia, se recomienda realizar el cepillado dos o tres veces al día, pero nunca más de tres, ya que se puede provocar el efecto contrario y generar mayor sensibilidad en dientes y encías.

-Presión que se ejerce. Si apretamos demasiado, lo único que conseguimos es acelerar el desgaste de las encías y a la larga, la exposición de la dentina por el desgaste del esmalte dental. La dentina es la segunda capa del diente, es mucho más blanda que el esmalte y puede provocar mayor sensibilidad dental.

-Dirección del cepillado. El cepillado de manera horizontal sólo consigue desplazar la placa dental entre los espacios interdentales. La forma correcta debe ser de la encía hacia el diente, siguiendo el eje del diente.

Técnica de cepillado de manera natura

– Técnica de Bass. El movimiento del cepillo comienza en la encía y avanza hacia el borde del diente con una inclinación del cabezal de 45 grados. Los movimientos deben ser rápidos y cortos, sin ejercer demasiada presión. Se debe realizar en bloques de tres en tres dientes, durante 15 segundos cada vez. Es la técnica más recomendada.

– Técnica vertical. Los dientes de la arcada superior e inferior deben estar en contacto y el cepillado se realiza en ambas arcadas al mismo tiempo, mediante movimientos verticales que empiezan en la unión del diente y la encía, recorriendo toda la superficie dental.

– Técnica de Fones. Se lleva a cabo mediante movimientos circulares, permitiendo realizar también un masaje en las encías. Por su eficacia y sencillez, se suele recomendar en la higiene de los niños.