Juan Andrés Díaz | Las «no» fiestas de Tres Cantos

Juan Andrés Díaz | Las «no» fiestas de Tres Cantos

Desgraciadamente una de las cosas que nos ha robado la pandemia es la celebración de nuestras fiestas locales, bajar al ferial a disfrutar de los conciertos, las casetas, la charla con los vecinos y los cacharritos de feria con los niños, esos momentos que esperas todo el año, como la hoguera donde quemar todo lo malo y dejar espacio para todo lo bueno que está por venir.

Estamos seguros de que el 2022 nos devolverá las fiestas, por eso tenemos que estar preparados para disfrutarlas, para desearlas con tanto empeño y hacer llegar ideas al ayuntamiento de como queremos que sean, quienes queremos que vengan, como en los inicios de Tres Cantos cuando se hacían votaciones en los institutos y se preguntaba al Consejo sectorial de festejos las características de las fiestas y los grupos que querían que actuaran.

Tres Cantos ha cumplido 30 años y echamos de menos la participación sana y espontánea de los vecinos que se acercaban al ayuntamiento para exponer sus propuestas, contar su experiencia y echar una mano en las tareas para decidir las políticas, los programas y las fiestas que eran de todos. En los últimos años el dinero y los contratos menores a los conocidos ha sustituido la frescura de la espontaneidad de los vecinos, de las necesidades de sentir que las fiestas eran un momento del año para disfrutar de lo común y no un escaparate de lucimiento personal de políticos del área.

Polémicas aparte con el intento de encumbrar un patrón o cambiar viejas tradiciones, las fiestas de Tres Cantos deberían volver a sus raíces, a su esencia abandonando el boato y la pompa, regresando a la diversión y el compartir la alegría vecinal de haber acabado un curso y dar inicio a las merecidas vacaciones. La paella de ami-3, la hoguera, las casetas con asociaciones y casa regionales, los fuegos en el lago, los conciertos, …. Esas pequeñas cosas que hacen de las fiestas de Tres Cantos unas fiestas únicas.