Jesús Moreno | Volveremos a sonreír

Hay lecciones que la vida nos impone en ocasiones con una virulencia casi insoportable. La pandemia se está llevando a familiares, a amigos, a compañeros de trabajo. Hay lazos de luto en casi todas nuestras agendas de contactos. Conocemos, del mismo modo, a vecinos, comerciantes, empresarios que pasan por dificultades que amenazan con modificar su proyecto de vida.

Nunca antes habíamos vivido la experiencia de un confinamiento como éste. Todos hemos sido sometidos a la incertidumbre de lo desconocido: a veces con miedo, a veces con incredulidad. Aún así, hemos sido capaces de hermanarnos en la distancia. Hemos creado nuevas formas de estrechar vínculos, hemos dado otro valor a todo lo que nos rodea, hemos sido respetuosos con los derechos de los demás y hemos sacrificado los propios.

Es aquí donde quiero trasladar mi más sentido pésame a las familias de las víctimas directas e indirectas del coronavirus, mi aliento a quienes pelean por superar la enfermedad y todo mi agradecimiento a quienes se sitúan en el frente de esta lucha; a todos ellos y, en especial, a los tricantinos. Hoy y siempre los llevaremos en el corazón y pronto la ciudad les rendirá un tributo permanente que evoque en nuestra memoria el valor de su recuerdo.

Como alcalde, siempre he sentido el orgullo de representar a esta joven ciudad que es un ejemplo de sensatez, de educación, de cultura, de profesionalidad y de empuje. Nada de lo que hemos conseguido hasta ahora ha sido producto de la casualidad. Al contrario, es el resultado de la suma del trabajo de todos sus vecinos que han contribuido, de una u otra manera, a ser lo que somos.

Todos tenemos nuestra propia visión del mundo y de lo que debemos hacer para el bien común. Quienes hemos recibido el encargo de trabajar para la sociedad desde la responsabilidad política hemos aprendido lecciones que tardaremos en olvidar y de la que ya hemos sacado conclusiones que transformarán nuestra manera de hacer las cosas.

Esa es la razón por la que, aun contando con el respaldo mayoritario que surgió de las urnas, decidí proponer a los agentes sociales la firma de un Pacto por el Impulso de Tres Cantos. La democracia requiere la aceptación de la crítica, el comportamiento moderado y la eficacia sensata y justa. Hoy más que nunca, es necesario acordar la reparación de las heridas de esta pandemia desde el consenso. Es por ello que agradezco a todos los firmantes del pacto sus aportaciones, su cooperación y su apuesta por sumarse a un camino que emprendemos en mitad de lo desconocido.

Esta pandemia nos va a obligar a ser audaces y generosos. Nos vamos a ver obligados, incluso, a modificar los planes que teníamos de futuro para la ciudad porque las condiciones y las prioridades han cambiado. Tenemos que poner la mirada en las personas, sobre todo en los más vulnerables. Vamos, en la medida de nuestras posibilidades, a echar una mano a los nuevos parados, a los autónomos y a los pequeños negocios locales. El equipo de Gobierno municipal tiene el encargo de dedicar, en compañía de los trabajadores de nuestra administración, todo el esfuerzo necesario para emprender el camino de la recuperación. Resistiremos a todo lo malo para volver a sonreír.