Jesús Moreno | Decisión y valentía

Un brutal acontecimiento nos golpea. Una pandemia que ninguno de nosotros nos atrevimos a pensar, está poniendo a prueba nuestra resistencia personal. En apenas unos días nos hemos visto obligados a encerrarnos en casa, a separarnos físicamente de nuestras familias, a convivir con el miedo. Nos hemos sentido frágiles y desconcertados. 

En un frío carrusel de cifras hemos cuantificado la ausencia de quienes nos han dejado por el camino. En el mundo, en nuestro país, aquí mismo, en nuestro querido Tres Cantos, hemos conocido el guion de dramáticas historias personales y familiares. Algunos amigos o familiares nos han dejado en una soledad que intensifica la rabia por el contexto y en las condiciones en las que se ha producido el adiós. Es el tiempo que nos ha tocado vivir. La vida, como sucesión de acontecimientos, se nos presenta hoy como una exigente prueba de valor y fortaleza. Esas cifras distantes no esconden vivencias que se nos presentan como únicas y radicales.

El pasado 23 de marzo, Tres Cantos perdió a un vecino, a un hombre bueno y a un magnífico alcalde. José Folgado fue uno de esos pioneros que construyeron nuestra ciudad con la ilusión de quienes, viniendo de fuera, pensaron en un futuro de ilusión y prosperidad. Pepe, un hombre de origen humilde, supo combinar prudencia y conocimiento. Era accesible, didáctico y entrañable. Sabía sostener las conversaciones con la suave firmeza de una voz sin estridencias que daba forma a un pensamiento moderado, conciliador, austero y honesto.

He leído a lo largo de estos días frases de agradecimiento hacia todo lo que Pepe Folgado fue y significó para nuestro país y para Tres Cantos. Siento de corazón que son frases llenas de sinceridad que van más allá de la cortesía.

De Folgado aprendí el tesón y la prudencia: el aliento para no ceder en la adversidad. Fueron muchas la veces que su consejo y orientación me sirvieron para tomar decisiones complicadas, siempre bajo el principio del interés general y del bien común. Se sentó en la mesa del Consejo Económico y Social. Enseñó al presidente Aznar los misterios de la política presupuestaria. Fue secretario de Estado de Energía y Pyme. Fue diputado por su natal Zamora. Fue profesor de alumnos que bebieron de la fuente de su conocimiento. Y, ante todo, fue alcalde de Tres Cantos, el cargo público con el que se sintió más identificado y que más feliz le hizo.

Sé que Pepe Folgado nos invitaría hoy a superar estos momentos difíciles desde la cooperación y el esfuerzo común. Nos animaría a dar la espalda a la tristeza y al vacío. Nos invitaría a utilizar las armas del esfuerzo y la confianza. Estoy seguro de que nos diría que nuestra mayor fortaleza es el amor y la esperanza.

Desde la inabarcable gratitud de haber crecido con él, os animo a seguir el ejemplo de nuestro alcalde Folgado. Seamos fuertes, flexibles, resistentes. Confiemos en nuestra capacidad, en el valor de todo lo aprendido, para ser más responsables, más solidarios y más comprometidos con un futuro que espera de nosotros lo mejor de cada uno.

Pepe: Tres Cantos honra tu memoria haciéndose fuerte para resurgir con decisión y valentía.