HAZLO POR ELLOS, POR SUS VIDAS, ¡QUÉDATE EN CASA!

Mi adorada política municipal me ha permitido tantos años estar cerca de mis vecinos que  he tenido la oportunidad de conocer y aprender de gente maravillosa. Muchos de ellos mayores ya. Hoy, sólo puedo pensar en todos ellos para ser, empática, cívica y responsable.

Ayer llegó la noticia de que nuestro Presidente de Honor de la Casa de Andalucía se lo llevaba la complicación de este virus, se lo llevó y con esa misma virulencia estrujaba mi corazón y solo era capaz de recordar la amabilidad, alegría y disposición que destilaba su persona. El dolor se hacía aún más grande cuando, a pesar de mi amistad de años con su hijo, mi querido amigo y mis ganas de darle un abrazo de los que acompañan el alma, tuve que dejarlo todo en el fondo de mi conexión telefónica. Pepe, nos volveremos a ver por otros lares y seguro que cuando pase esto, se tercia un homenaje lleno hasta la bandera de todos los que te agradecemos que hayas sembrado tanto cariño y alegría entre nosotros.

Anoche otra noticia machacaba mi corazón, Salvador Aguilera, el director de nuestro emblemático periódico local en el hospital, aislado, contagiado, solo. Cientos de miles de veces le he visto con su bastón buscar la noticia en nuestra ciudad, daba igual la hora, daba igual el lugar, teniendo como recompensa que todos buscábamos “El Tricantino” en el buzón para estar al día de todo lo que ocurría. Hoy ni siquiera su estado puede ser noticia, le gana la emergencia. Grabar audios en su Whatsapp diciéndole lo mucho que le queremos, lo que le echamos de menos y ánimos para la remontada, los contesta con tres palabras de desánimo que hacen que mis lágrimas no puedan apenas contenerse. ¡Ánimo Salva!

Tengo a mis tres tesoros senior, mis padres y mi tía confinados en su casa desde hace casi una semana, sin salir, sin que nadie entre. Deseando que esto disipe su riesgo y les haga ser eternos, deseando darles más abrazos y besos que nunca, hablando constantemente con ellos para distraerles y transmitiéndoles toda la paz y tranquilidad de la que soy capaz. ¡qué duro!

Todas mis amigas de la edad dorada, Jacinta, Julita, María…llamadas, advertidas de que cualquier cosa que requieran del exterior yo se la proporcionaré. Acariciar el corazón de los que tenemos cerca no cuesta nada y ayudar a salvar sus vidas en este caso, menos, sobre todo, si es tan fácil evitarles el riesgo. No tiene precio. 

Tengo la inmensa suerte de tener pueblo, adorarlo, y que esté cerca pero mi responsabilidad me impide moverme o mover a nadie de donde las autoridades sanitarias me advirtieron. Sobre todo para no incrementar el riesgo de todas las personas de allí que son la mayoría mayores, por empatía, por responsabilidad, por civismo, porque les quiero, nos quedamos en Madrid.

Si algo somos en la Comunidad de Madrid es solidarios. Que todas las personas mayores puedan seguir con nosotros enseñándonos y acompañándonos depende en gran medida de nuestro comportamiento. Nunca hemos sido tan fácilmente útiles, de vida o muerte diría yo observando la experiencia.

Agradezcamos a todos los que están trabajando para curarnos, alimentarnos, cuidarnos y atendernos, quedándonos en casa.

Aunque decidieses jugar con tu vida, no lo hagas con la de los demás, con nuestros mayores, a los que queremos tanto, a los que debemos tanto. Yo me quedo en casa ¿y tú?