Nuestra capitana del equipo de natación sincronizada nos enamora con cada una de sus acrobacias en el agua. Y fuera de ella, también. Ahora está concentrada en el Mundial de Tokio, pero nos ha hecho un huequito para poder conocerla un poco más.

Tu pasión por el deporte comenzó con la gimnasia rítmica… ¿por qué decidiste tirarte a la piscina?

Si, yo hacía gimnasia rítmica. A los 7 años lo dejé porque me propusieron que comenzara entrenamiento profesional, y mis padres decidieron que aún era muy pequeña. Más tarde descubrí un deporte que era la mezcla perfecta de mis dos pasiones: el baile… y el agua, que siempre he dicho que es mi ámbito. Lo probé… y me enamoré perdidamente de este deporte. 

¿Qué es lo que sientes en la piscina antes de una competición?

Muchos nervios. El corazón te va a mil pulsaciones por segundo. Quieres demostrar, primero ti mismo y a todo el mundo, el trabajo que has estado haciendo. Cada vez que te tiras al agua te juegas mucho, hay mucha presión y mucha responsabilidad. Pero, para mí, nada tendría sentido si no compitiéramos porque, aunque sea muy duro jugarse el trabajo de cuatro años en tres minutos, justo eso es lo que le da sentido, y esa adrenalina me encanta.

¿Tienes algún amuleto de la suerte, o ritual previo antes de una competición?

Antes tenía varias “manías” o supersticiones, pero un año entendí que todo ello eran debilidades, porque no siempre podría dejar las chanclas en el mismo sitio, ni darle un abrazo a la entrenadora. Entendí que no podía tirar todo el trabajo hecho por una superstición. Así que me quité mis manías… creo que en 2010, antes de Londres. 

¿Qué diferencia a Ona de Tokio a la Ona de los Juegos Olímpicos de Londres 2012?

La Ona es más madura, con más bagaje… aunque creo que la gran diferencia es que soy capaz de relativizar mejor los momentos de más presión, viendo todo desde otras perspectivas. Obviamente, busco la excelencia, pero disfrutando más de esos instantes. Cuando era más joven, la presión y la responsabilidad creo que me hacían no disfrutar completamente del proceso. 

Tienes un palmarés de 92 medallas. ¿A cuál de ellas le tienes más cariño, y por qué?

La plata y el bronce de 2012 para mí son las más especiales… porque para cualquier deportista, las medallas olímpicas son algo muy grande. Pero las 20 medallas mundiales que tengo representan mucho para mí, es una representación del esfuerzo y sacrificio hechos. 

Has escrito dos libros, ganado Masterchef Celebrity… ¿cuál es tu nuevo reto fuera del agua?

La verdad es que tengo muchos retos y sueños por delante. La vida está para mejorar y aprender de mucha gente. Jamás pensé que aprendería a cocinar, y mira. Ahora estoy emocionadísima con “Elena Sirena”, escribiendo la segunda parte, y pensando en las dos siguientes… también tendría que terminar mi carrera ¡que ya es hora!… me encanta el diseño, la moda, el Arte… me gusta mucho dar conferencias… cualquier reto que se presente estaré encantada de afrontarlo porque me encanta probar cosas nuevas. 

Como concursante y ganadora de Masterchef… ¿qué plato no falta en la dieta de Ona Carbonell?

La pasta fresca. Aprendí a hacerla en Masterchef, y me encanta. Es muy fácil: 100gr de harina, un huevo… mucho trabajo de manos, y luego ¡a la máquina! Me encanta y es genial para los deportistas. 

Dices que te apasiona la moda y el diseño… ¿te atreverías a participar en Maestros de la Costura?

Nunca digas nunca… pero creo que no tengo el nivel suficiente para ello. Masterchef fue una excepción, me pilló en un año en el que bajé mi entrenamiento, pero ahora mismo no podría repetir algo así, porque entreno muchísimas horas. 

Estamos en pleno auge del poder femenino en los deportes. ¿Qué mensaje trasmitirías a todas las jóvenes atletas?

Les diría que por fin las cosas están cambiando. Ahora pueden tener referentes de mujeres deportistas, que antes era casi imposible. Ahora tenemos más notoriedad, más recursos, más calidad… y las bases de los deportes femeninos están creciendo, y es muy positivo. Deberían animarse a hacer deporte, y espero que los referentes femeninos en España ayuden a aumentar las licencias deportivas para mujeres.

Dejando a un lado a la profesional olímpica…  ¿Qué tres cosas son indispensables en la vida de Ona?

Comer, dormir… y bañarme en el mar…¡¡sin agua me muero!! Pero, por supuesto, lo más imprescindible, mi número 1 es mi familia: mis padres, mi pareja, mi hermano… es lo más importante de mi vida.