En memoria a Pepe Ballesteros, vecino de Tres Cantos

Hola Pepe, me acabo de enterar que nos has dejado, ¡qué tristeza! Nadie se merece lo que está ocurriendo, dejar a los suyos en soledad, sin la posibilidad de un último adiós.

Siempre me quedaré de ti la alegría con la que vivías siempre, superaste el adiós de tu esposa y volviste a la vida como los grandes, superando muchos obstáculos y consiguiendo volver a disfrutar con los tuyos.

Me vienen muchos recuerdos a la mente, el primero de todos y más divertido es cuando hicimos aquella procesión improvisada en el local de la Casa de Andalucía, tu cantando y Chema Lacuna, Nacho Gordo, tu hijo y yo llevando la imagen encima de la mesa. También me hizo mucha gracia, ahí era yo más pequeño, cuando saliste en Tele5 ese año que ganó el Real Madrid la Liga. Sin darme cuenta ya he mencionado dos de tus pasiones, el Real Madrid y Andalucía, los andaluces de Tres Cantos te echarán de menos, me gustaría ver en streaming las que montéis ahora ahí arriba Yáñez y tú.

Te vas de este mundo de una manera muy injusta, para ti y para tú familia. No os habéis podido despedir y por culpa de este maldito virus no te pueden ni decir adiós, es muy duro. Es difícil llamar a José, tu hijo, y que no tenga ni fuerzas de coger el teléfono, que tenga que pasar esto solo, encerrado y que no se permita un duelo normal, pero la situación lo requiere y es necesario que sea así. Imagino lo difícil que tiene que ser para tus hijas, Castillo y Gloria, perder un padre en soledad y para Gloria en la distancia, sufriendo además en primera línea lo de Italia.

No sé cómo despedirte Pepe, no se me ocurre nada que no haya dicho ya, al fin y al cabo, tampoco soy yo la persona que merezca este honor. Así que mi despedida se resume en esta frase: “Que te quiten lo cantao y lo bailao”.

Hasta pronto