El frío, el mayor aliado para la expansión del COVID-19

Como todos sabemos, los virus se propagan más fácilmente en invierno. De hecho, el COVID-19 comenzó a surgir en países con bajas temperaturas.

Un dato curioso es que los virus se sienten tan cómodos en el frío que los propios científicos los mantienen en neveras y, cuando terminan de manipularlos les van aumentando la temperatura del ambiente hasta aniquilarlos.

Y es que debido al frío pasamos más tiempo en espacios cerrados en contacto con otras personas.  Además, el virus, cuanto más seco es el ambiente, se adhiere más a las vías respiratorias. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la humedad también influye en su expansión debido a que esta nos hace tener mayor mucosidad.

De hecho, la relación existente entre este virus y el clima de cada uno de los países que está afectando es que la temperatura de estas regiones se mantiene entre los 5 y los 11 grados Celsius. Así, algunos científicos han afirmado que la temperatura apropiada para la supervivencia del coronavirus oscila entre los 13 y los 24 grados.

En resumen, cuando hay un clima lo suficientemente caluroso el virus muere. Es por ello por lo que se estima que, coincidiendo con la primavera, el contagio disminuya gracias a la climatología. Sin embargo, desde los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos confirman que no existen evidencias sólidas que lo demuestren.

Por ello, mientras que esperamos el aumento de la temperatura sea la solución lo mejor que podemos hacer es esperar en nuestras casas y mantener el menor contacto posible con el exterior.