El autocuidado, ¿capricho o necesidad?

El autocuidado, ¿capricho o necesidad?

En estos tiempos encontramos numerosas publicaciones en redes sociales hablando del autocuidado consejos recomendaciones productos que nos pueden ayudar a sentirnos mejor. Desde un punto de vista psicológico, el autocuidado se centraría en saber gestionar el malestar de un modo productivo.

Para saber si nuestro autocuidado es adecuado o no podríamos preguntarnos qué hago cuando estoy mal. Ante el malestar podemos tomar diferentes actitudes por ejemplo cuidarnos más que nunca ser nuestro peor enemigo y empezar a criticarnos o directamente abandonarnos. Criticarnos o abandonar o abandonarnos puede ser consecuencia de nuestro malestar, pero también es la forma que tiene muchas personas de intentar gestionar el dolor. Podría parecer que la solución es sencilla, es decir si cuando estamos mal nos cuidamos mejor, el malestar desaparecerá antes. Es por esto por lo que en muchas ocasiones recurrimos a la frase “si quieres puedes” que nos recuerdan tanto muchos “coach” o gurús en las redes sociales. El problema es que a veces no todo es tan sencillo cómo repetirnos frases bonitas delante del espejo.

La solución estaría en primer lugar en conseguir un equilibrio entre ser comprensivos con nosotros mismos, con nuestras dificultades, y a la vez poder comprometernos con cambios para avanzar en el camino de la recuperación.

Para empezar este camino aquí van 4 consejos:

  • Dejar atrás las conductas autodestructivas. Podemos empezar por dejar atrás esa crítica autodestructiva que lo único que hace es llenarnos de culpa. Si algo queremos cambiar o algo no hemos hecho bien, podríamos empezar a hablarnos de la misma forma que le hablaríamos a una persona que respetamos y queremos, es decir, hablarnos con comprensión, con empatía y compasión.
  • Es necesario identificar qué es lo que realmente necesitamos, nuestro malestar puede venir de una necesidad de seguridad, protección, gratificación, cariño por parte de los demás, etc. Para descubrir lo que necesitamos tendremos que conectar con nuestras emociones.
  • Aprender a pedir ayuda en muchas ocasiones no somos capaces de resolver las dificultades pedir ayuda no nos hace débiles, sino que nos hace responsables. Pedir ayuda a amigos, familiares, o ayuda profesional, nos ayudará a enfrentarnos a los problemas. Si la ayuda que necesitamos es profesional, es importante que el profesional tenga una buena formación en psicología.
  • Conectar con las pequeñas cosas. A veces lo más sencillo puede generarnos sensaciones agradables un café en una terraza un paseo por el campo son pequeñas actividades que nos permiten sentir placer. A veces este placer nos hace sentir culpables porque no nos sentimos que nos lo merecemos. Estas pequeñas situaciones agradables serían como un gran alimento emocional. No se trata de estar todo el día buscando este tipo de alimento, pero sí de permitir qué nos demos pequeñas dosis diarias de momentos de placer.

Podríamos concluir que el autocuidado consistiría en conseguir un equilibrio entre protegernos de todo lo malo, pero a la vez dejar entrar en nuestra vida aquellas cosas buenas que nos ayudan.

Tras este año y medio que llevamos tan duro el desgaste emocional es muy considerable, por eso, el autocuidado es cada vez más necesario. Si vas a empezar tus vacaciones, intenta centrarte más en tus necesidades. Si por el contrario no tienes tantos días de descanso, busca pequeños placeres diarios que te ayuden a gestionar tu malestar.