Echando de menos los ‘chips’ tricantinos

Echando de menos los ‘chips’ tricantinos

El pasado 24 de mayo,  el Gobierno aprobó el  Perte de Microeletrónica y semiconductores, el más ambicioso del Plan de Recuperación por su cuantía, 12.250 millones de euros de inversión pública, de los cuales más de nueve mil se reservan para nuevas factorías, y su impacto transformador (los chips son esenciales para todas las industrias y el plan de digitalización) y su contribución a la autonomía estratégica en materia tecnológica de España y Europa.

Este megaproyecto europeo se activa a toda prisa después de que las grandes telecos hubieran renunciado a mantener su producción en Europa, dependiendo de otros países más competitivos del este asiático. Una de las víctimas de esta decisión conllevó el cierre de la fábrica tricantina de AT&T en el año 2001, ya con el nombre de Agere, filial de Lucent Tecnologies, a su vez segregada de AT&T. Aquella estrategia de la globalización, que ha resultado ser un fiasco cuando llegó la crisis de los suministros tras la pandemia, también se llevó por delante la factoría de semiconductores que Lucenttenía en el polígono industrial desde 1989.

Para gestionar este multimillonario Perte, el gobierno se lo ha encomendado a Jaime Martorell Suárez, que ya en 1987 fue nombrado director general de la fábrica tricantina de AT&T Microelectrónica, y por tanto gran conocedor del sector.

Con todas estas coincidencias, y como a veces la vida da nuevas oportunidades, hay vecinos que se preguntan si sería posible recuperar las instalaciones abandonadas de la fábrica originaria, situadas en la zona oeste del Valdeloshielos. Desde que la petrolera BP las abandonó en julio de 2009, tras unos años de producción de paneles solares, están a la espera de darles un nuevo uso por el propietario actual, también antiguo responsable de la factoría original. Otros intentos anteriores han fracasado.