Cómo actuar cuando tenemos que dar una mala noticia

En muchos momentos de nuestra vida nos podemos encontrar ante la tesitura de tener que dar a alguien una mala noticia, por ejemplo a familiares, amigos, subordinados, clientes, etc. Dar la noticia de un accidente, despedir a una persona de la empresa, comunicar un diagnóstico grave de una enfermedad, son circunstancias que como poco, resultan incómodas de comunicar y no siempre uno tiene las habilidades para afrontar estas situaciones. Vamos a ver algunos puntos que pueden resultar de utilidad.

En función de la empatía de cada uno, es decir, de la capacidad para ponerse en el lugar de la otra persona, podemos afrontar esta situación de diferente forma. Si uno es muy empático, por ejemplo, es posible que nos sintamos responsables de las consecuencias emocionales sobre la otra persona al dar la noticia. Sin embargo, si se es demasiado distante no podremos valorar adecuadamente cómo trasladar al otro el contenido de la noticia y podremos producir un efecto más dañino del que esperábamos.

Al dar una mala noticia es importante que dejemos un espacio para que la otra persona exprese su malestar, su tristeza, su preocupación. Tendemos a buscar calmar el malestar del otro en ocasiones, pero sin embargo no siempre es posible, ni en muchas ocasiones es una gran ayuda. Permitir un que la persona tenga su tiempo para indignarse, apenarse, etc., favorece que pueda enfrentarse mejor a lola situación a medio-largo plazo. Para ofrecer este espacio, bastaría con permanecer en silencio mirando a la cara una vez se ha informado, así la otra persona sentirá nuestro apoyo y nuestro respeto.

Intentar mantener una actitud relajada también puede resultar de utilidad, incluso si el otro nos culpase de lo que se le ha contado. La actitud empática en este momento puede centrarse en mostrar atención y aceptación de su reacción: “es normal que te sientas mal” o “cualquiera se sentiría mal en tu lugar”.

Conviene buscar un entorno privado donde se pueda proteger de la mirada de otros si lo desea, y construir frases que hablen de los hechos sin apreciaciones personales, por ejemplo, decir “me acaba de llamar la policía para comunicarme que…” en vez de “me siento fatal, pero tengo que decirte que…”. En la medida en la otra persona vaya elaborando la información facilitada, normalmente pedirá más datos. Si disponemos de ellos es importante trasmitirlos de forma objetiva, esto le ayudará a afrontar mejor los hechos.

Otro aspecto para tener en cuenta es a quién damos la noticia y su capacidad para asimilarla. Hay personas que no siempre quieren recibir toda la información que se les ofrece, por ejemplo, ante una enfermedad grave, puede que prefieran no saber qué tipo de consecuencias tendrá. Otras veces, la persona por su condición no está preparada para recibir toda la información, es el caso de niños o de personas con otros problemas graves asociados como puede ser, por ejemplo, una depresión.

Una vez se ha dado la noticia, se puede ofrecer nuestra ayuda en la medida en que podamos prestarla, o dar algún consejo para dirigir al otro hacia un camino positivo dentro del malestar A su vez, es recomendable favorecer que la persona conserve la sensación de dignidad, respeto y orgullo, por eso es importante no entrar en minimizar su malestar o dolor. Esto le ayudará a mantener la fortaleza ante el hecho traumático o la noticia.

Victoria Trabazo