Jesús Moreno | Una lealtad exigible

En agosto, la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Fomento comenzó las obras de reforma del puente de conexión entre la M-607 y la M-40 en dirección A1 en un proyecto cuya previsión temporal era de tan solo ese mes.

Con el paso de los días y ante lo que era una evidencia visible por parte de todos los que hacemos uso de la carretera, el Área delegada de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Tres Cantos se puso en contacto con la dirección técnica de la obra con el fin de recabar información que permitiera conocer la verdadera dimensión de las intervenciones.

Durante los contactos mantenidos nunca hubo dato alguno que permitiera augurar lo que luego conocimos por los contactos institucionales mantenidos con el Consorcio Regional de Transportes o por, simple y llanamente, los medios de comunicación.

De inmediato, tanto el alcalde de Colmenar Viejo como yo mismo solicitamos una reunión con el director general de Carreteras del Ministerio de Fomento con el fin de trasladarle lo que era ya algo más que una preocupación. Lejos de recibir una respuesta inmediata, no encontramos con unas declaraciones suyas en un medio de comunicación que ratificaba lo que ya conocíamos por otros interlocutores, a saber: que las obras tendrían una duración mínima de nueves meses y que el derribo del puente era la opción más probable.  En esas mismas declaraciones insistía en que entendía las quejas de los vecinos, pero que eso era un asunto secundario.

Sin duda, lo primero es la seguridad. Y por eso mismo cabe preguntarse en qué condiciones se ha mantenido el uso del puente. Quiero confiar en que la seguridad siempre estuvo garantizada, pero, en cualquier caso, eso no es excusa para cumplir con las más elementales normas de cortesía para con los vecinos y de lealtad institucional para con las corporaciones locales afectadas.

La falta de celeridad en la respuesta nos llevó a los dos alcaldes a plantear una serie de reclamaciones que, por fin, pudimos llevar a la mesa del director general el pasado día 25. Entre ellas, solicitamos compromisos firmes  y ofrecí una alternativa técnica que –sospecho- ni siquiera fue tenida en consideración por los responsables de la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Fomento. La propuesta de recuperar la circulación en el actual puente limitándola a un carril mientras se construye otro puente sobre plataforma metálica era una recomendación surgida del conocimiento de especialistas. No era una ocurrencia surgida de la nada. Le dimos una semana al director general para responder con informes técnicos sobre la viabilidad de la iniciativa. No fue necesario: le bastó unos minutos para negar la viabilidad de la propuesta en una actitud poco valiente  y poco profesional.

El Ministerio de Fomento, con su actitud poco transparente, no ha tenido en consideración las consecuencias de unas obras que causan molestias insoportables a cien mil usuarios que cada día circulan por la M-607. 

De lo que no me cabe la menor duda es de que ya es tarde para modificarle el titular a una parte de la oposición en el Ayuntamiento de Tres Cantos que, con su natural tendencia a acusar antes de preguntar, ya había sentenciado que no estábamos haciendo nada.  A las pruebas me remito: generar confusión puede ser una estrategia política pero nunca un camino por el que conseguir la credibilidad que se pierde día a día en descalificaciones imprudentes e innecesarias.