CIUDADANOS | Consecuencias de una cabezonería

En general, los responsables de las organizaciones siempre dicen que si algo funciona bien hay que dejarlo y ocuparse de las cosas que no funcionan. Es una filosofía práctica, al fin y al cabo, emplear recursos en tratar de arreglar lo que funciona es derrochar.

En Tres Cantos, desde el inicio de nuestra vida como municipio independiente el pleno municipal ha contado con dos momentos que se han convertido en señas de identidad de nuestra joven institución democrática: las preguntas de los concejales y las preguntas de los vecinos.

Nuestro alcalde, Jesús Moreno, que no es nada pragmático y no entiende que no hay que tocar lo que funciona bien se ha empeñado en cambiar la estructura del pleno y obligar a los vecinos y concejales a realizar las preguntas por escrito 48 horas antes del pleno. Este afán controlador dice mucho del talante democrático del Sr. Moreno y sobre todo del vértigo escénico que él y sus concejales, servidores públicos, sienten ante las preguntas que les hacen en los plenos.

La modificación de la norma de organización municipal la ha llevado a cabo la concejala de cultura y ha explicado que lo que busca es agilizar los plenos. No entendemos que agilidad puede tener un turno de ruegos y preguntas donde lo único que cambia, en teoría, es que las preguntas se leen. Desgraciadamente detrás del asunto hay un afán por censurar las preguntas incómodas, ya que la norma va a permitir que el alcalde elimine del pleno las preguntas incomodas. Todos los grupos de la oposición y las principales asociaciones han manifestado su malestar y la negativa a someterse a un control previo de las preguntas que quieren realizar al gobierno. 

Al final van a generar un gran problema donde no existe ninguno, le pedimos al alcalde que rectifique, que muestre su talante y su talento.