Año bisiesto ¿Año siniestro?

No todos los años podemos decir que estamos ante un “año bisiesto”, sin embargo, el 2020 lo es. Esta expresión proviene del latín bis sextus dues ante calendas martii, que se refería a un día extra que Julio César había intercalado entre el 23 y el 24 de febrero. 

No obstante, el Papa Gregoriano XII se encargó de ajustar más los días del calendario e instauró una regla: los años bisiestos serán aquellos que sean múltiplos de 100 y divisibles por 400. 

Pero ¿Por qué surgió? Para ajustar el desfase entre el año solar y el del calendario, que sólo puede contener días enteros. La órbita de la Tierra en torno al Sol no dura 365 días exactos, sino unos 365, 24220 días, lo que equivale a algo menos de 365 días y cuarto. 

De esta forma, el fenómeno de los años bisiestos ocurre una vez cada cuatro años debido a que se acumula ¼ de día por año. Así, el 2020 contará con un día adicional, es decir, el calendario tendrá 366 días.

Para algunos supersticiosos los años bisiestos auguran malos presagios y es que durante alguno de ellos se han producido acontecimientos como el hundimiento del Titanic, la Guerra Civil española o la Segunda Guerra Mundial. Además, se produjeron los asesinatos de grandes referentes para la humanidad como Martin Luther King, Mahatma Gandhi, Robert Kennedy o John Lennon. 

Y es por ello por lo que han surgido muchos dichos alrededor de los años bisiestos: “Año bisiesto, año siniestro”, “Año bisiesto, vende la hoja y quema el cesto”, “Año bisiesto, ni aquello ni esto”, “Año bisiesto, ni viña ni huerto”, “Año bisiesto, pocos huevos en el cesto”.

A pesar de esto, no hay que ser pesimistas debido a que, durante estos años, también se ha descubierto la penicilina o la locomotora a vapor. De hecho, para la cultura irlandesa los años bisiestos son símbolo de buena suerte y consideran que los niños nacidos un 29 de febrero van a tener una buena vida.