‘Alcalde a la fuga 2’: una premisa, una observación y una conclusión

‘Alcalde a la fuga 2’: una premisa, una observación y una conclusión

En el pasado número de este mismo periódico, escribí un artículo titulado ‘Alcalde a la fuga’. Me consta que con gran aclamación por parte de los lectores. Era la primera vez que quedaban de manifiesto en un medio de comunicación las verdaderas intenciones de nuestro alcalde: presentarse a las próximas elecciones municipales, intentar ganarlas e inmediatamente, “saltar la tapia” para fugarse a Madrid.

Una premisa. Nuestro alcalde está ansioso por volar cual gorrioncillo al Gobierno de Madrid en busca de aires renovados que le permitan extender sus alas. 

Los ciudadanos se preguntan (a parte del porqué de la fuga de nuestro alcalde) quien le sustituirá en el cargo y con que bastón de mando regirá el abandonado consistorio.

No sirve cualquier madera (me refiero a la madera del bastón). No es lo mismo gobernar con bastón de roble, ébano o nogal, que hacerlo con bastón de pino, abeto o contrachapado.

En principio y salvo convulsiones no previstas hoy en día, se barajan dos nombres para reemplazar a nuestro alcalde: Javier Juárez y Elisa Lidia. O lo que es casi lo mismo Elisa Lidia y Javier Juárez. Cada una de estas personas trabaja un tipo de madera distinto. En este artículo no entraré en detalles sobre la madera en cuestión, aunque en boca del gran público, ninguna de las dos es madera noble.

Una observación. ¿Hay algún vecino de Tres Cantos que no se haya percatado de las constantes, machaconas y aburridas sesiones fotográficas a las que gustosamente se somete Elisa Lidia, como si de una penitencia se tratara? Es una pregunta retórica. La respuesta ya la sabemos. La señora concejala aprovecha cualquier lugar, entorno, situación, hora del día y circunstancia para posar delante de una cámara. Maestro inmejorable ha tenido y sigue teniendo, desde luego. De forma inmediata, Elisa cuelga sus fotos en las redes sociales para “goce y disfrute” de navegantes. ¿Y no se cansará? Pues no, no se cansará mientras exista la posibilidad de que personas prestigiosas e influyentes del PP de Madrid puedan verla y hacerle un seguimiento. E incluso apoyar sus intenciones electoralistas.

Una conclusión. No sólo hay que fijarse en el temperamento avinagrado e insociable de Javier Juárez, ni en el artificial y teatrero carácter de Elisa Lidia. Puede haber algo más, una carta oculta de la baraja que, ahora mismo, no acertamos a descubrir.

Lo que parece claro es que, tras presentarse a las elecciones del próximo mes de mayo en Tres Cantos, la fuga de nuestro alcalde es segura. Y si no fuera así, que tenga la valentía de dirigirse a los votantes y negarlo. Que desmienta en los medios y sus redes los rumores de su huida, cada vez más confirmados.

Un “Alcalde a la fuga” trae como consecuencia este pintoresco panorama.